Viviendo con ansiedad y depresión – Parte III

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Imagen de joellee.

Puedes leer la primera parte de esta serie aquí y la segunda aquí.

La ansiedad y la depresión son enfermedades tan complicadas que aunque te recuperes nada te garantiza no volver a pasar por ello. Las recaídas son frecuentes, es difícil poder decir que te has “curado” al 100%. Por si fuera poco, siempre aparece cuando menos la necesitas, en los momentos más estresantes de tu vida. ¡Como si no tuvieras suficiente al pasar por una mala racha! Esta es la última entrada sobre este tema, y os quiero contar cómo fue para mi tener una recaída (una gran recaída) y cómo puedo decir, al fin, que he superado esta enfermedad.

Llevaba seis meses recuperada cuando la ansiedad volvió a mi vida, y en una forma que desconocía hasta entonces: agorafobia. Una tarde me encontraba en clase cuando de repente tuve un ataque de pánico y me tuve que marchar (las caras de mis compañeras fueron un poema). A partir de ese día, sin motivo aparente, me era imposible hacer las cosas que el resto de la gente hace con normalidad: pasear por la calle, entrar a una tienda, ir al cine con mis amigos… había días en los que no podía ni salir a pasear con mis perros. Era poner un pie en la calle y sentirme mareada, con taquicardia, ansiedad y el resto de síntomas que ya conocemos bien.

De nuevo todo se volvió muy complicado. No sabéis la de veces que me he ido de restaurantes justo tras sentarme y pedir la comida, o las horas que he pasado sentada en la calle en un banco porque era incapaz de ir a algún sitio y tampoco me encontraba con fuerza para volver a mi casa. Mis amigos se han perdido películas en el cine por salir conmigo fuera de la sala y en ocasiones he ido de compras y he terminado llorando como una boba en mitad de un centro comercial. Reconozco que en esos momentos la situación me producía una vergüenza tremenda. Pero ahora soy capaz de verlo diferente y es porque aprendí a relativizar las cosas que imaginaba mi mente… Veamos, os puedo contar cómo lo hice yo, aunque ya sabéis que no hay técnicas infalibles y que cada uno debe encontrar su camino, lo que siempre os repito es lo mismo: no hay que rendirse jamás. Si pierdes la esperanza y dejas de intentarlo, entonces sí que estás perdida.

Según mi médico no había motivo para mi agorafobia. Me refiero a que no había un desencadenante ni había ocurrido nada extraordinario en mi vida que hubiera actuado como disparador. Emocionalmente estaba bien. Y fue en ese momento cuando empecé a considerar que quizá mi ansiedad y la depresión que había tenido podían deberse a un desorden químico. En mi familia tanto mi padre como mi abuela han pasado por lo mismo que yo, así que os animo a que hagáis una pequeña búsqueda en internet e investiguéis si puede ser vuestro caso. Suponiendo que no encontréis un motivo para vuestra ansiedad o depresión. Añado que si es así, podéis controlar la ansiedad en cierta medida, pero la única forma de estar bien será con ayuda de medicación.

Empecé por salir a la calle acompañada. Cuando necesitaba ir a algún sitio iba siempre con alguien en quien confiara mucho, una persona con la que me sintiera segura de verdad. No vale cualquiera, ha de ser un familiar o amigo que entienda lo que os pasa y que no os juzgue sea cual sea el resultado. Y hay que ir poco a poco, así que no vale plantarse en la calle más concurrida de vuestra ciudad un sábado por la tarde, porque os irá mal y luego ya no querréis repetir la experiencia. El combo es: persona de confianza + lugar tranquilo/poco transitado. Así hasta que podáis ir tranquilamente sin síntomas de ansiedad insoportables.

Pero claro, no siempre vamos a poder salir en compañía de alguien (y tampoco tenemos que querer ir siempre acompañadas, yo adoro ir sola). Pensé que sería bueno sentirme acompañada aunque saliera sola, como siguiente paso a mi plan. Y lo hice con ayuda del teléfono. Salía sola, pero si en algún momento necesitaba apoyo externo, llamaba o escribía a mis personas de confianza. Ellas siempre estaban ahí por si tenía una emergencia. La clave en esta etapa es distraerse. Distraerse con cualquier cosa para no tener pensamientos negativos cuando estamos fuera. Piensa en un chiste, en algo que te hayan contado hace poco, en cosas que planeas hacer al día siguiente… ¡vale lo que sea! Mejor aún, cuéntaselo a una amiga por el móvil mientras caminas.

Y por último hay que dar el paso grande: hacerlo todo una misma sin ayuda de los demás. Habrás ido acumulando experiencias positivas en los pasos anteriores y realmente solo necesitarás confirmar lo que ya sabes: que tu puedes hacerlo y eres más fuerte de lo que crees. Es el momento de relativizar, sí. Piensa en lo peor que te podría pasar si tuvieras un ataque de ansiedad fuera de casa y ríete de ello. Oh, podría marearme, desmayarme, caer al suelo y que nadie acudiera en mi ayuda, entonces seguro que algún desalmado me robaría el bolso y despertaría a las horas en el hospital con todo el mundo apiadándose de mi… suena a película, ¿verdad? Imagina la escena de manera cómica. Imagina que ocurre de verdad. En el fondo, ¿crees que cambiaría tu vida? La respuesta es NO. Si te ocurriera eso en la calle seguro que más de una persona te ofrecería ayuda y es más, toda la gente con la que te cruzaras en ese momento seguiría con su vida y no recordarían nada a los dos días. ¿Lo ves? ¡No es para tanto! Ahora me doy cuenta de las barbaridades que podía llegar a pensar, lo exagerada que era en esos momentos de pánico… y me da la risa, jajaja.

Han pasado más de tres años desde que todo empezó. He tenido muchos momentos de debilidad y de pensar que las cosas serían así para siempre. Pero en serio, hay soluciones. A día de hoy llevo una vida completamente normal, aunque no negaré que en contadas ocasiones me asalta la duda de si seré capaz de hacer tal o cual cosa. Es lógico, ha sido mucho tiempo viviendo con miedo. Aún así, no dejo de hacer las actividades que me apetecen porque sería dar un paso atrás. Y cada vez que las hago me reafirmo en que soy capaz de estar bien y disfrutar de nuevo. Cuando tuve la recaída volví de nuevo a la medicación y descubrimos que no era la adecuada para mi (realmente no me estaba ayudando a mejorar). Al final lo que me funciona es el mismo tipo de medicamento que le va bien a otras personas de mi familia (sorprendente cómo influye la genética). Quién sabe, puede que algún día deje de necesitarlo. No es algo que me preocupe ni que me plantee ahora mismo. Lo que quiero en este momento es disfrutar de todo lo que me he perdido, maravillarme de lo increíble que ha sido recuperar mi vida anterior. La ansiedad siempre será parte de mi, pero ya no es mi enemiga porque entiendo su forma de actuar y no me asusta.

Espero de corazón haber ayudado al menos a alguien que esté pasando por esta situación. Si ha sido así, ya ha valido la pena. Ha sido muy liberador poder hablaros de este tema sin tapujos y sentirme tan arropada por vosotras. Me he sentido acompañada con vuestros comentarios, vuestras experiencias e historias. He leído todas y respondido a la gran mayoría, algunas en privado. Y aunque doy por terminada esta serie contando mi historia, de vez en cuando escribiré alguna entrada tratando sobre temas más concretos de esta enfermedad, ya que muchas me lo habéis pedido. ¡Muchas gracias por escuchar (leer) y estar siempre ahí! Este blog también ha sido una parte importantísima de mi proceso de recuperación.

  • Vanessa - … y como te digo siempre “no puedes dejar a tus perretes huérfanos, seguro que vendría algún agente social y los mandaría a cada uno a un hogar donde no les darían el amor que les das tú. Tienes que hacerlo por Vader y Romeo”

    Muacks, me ha encantado leer la entrada ^_^ResponderCancelar

    • Gemma - Jajajaja, estoy pensando en hacer testamento por si las moscas, para que si me pasa algo vayan a un buen hogar XDDD Pero claro, como tu tienes miedo a los perretes no podrían ir contigo… ¡muy mal! Seguro que se alegrarían si se marcharan a vivir con mi padre, le tienen devoción (creo que le quieren más que a mi).ResponderCancelar

  • Meeel - Aish siempre que leo estas entradas rememoro mis peores momentos y con esta la que más. Por desgracia la agorafobia es el trastorno más incapacitante de ansiedad y estado de ánimo. Hay diferencias cuando además la agorafobia se produce con ataques de pánico o no pero sigue siendo horrible. La gente suele pensar que se trata simplemente de miedo a espacios abiertos y realmente va mucho más allá como comentas.
    En mi caso era agorafobia con ataque de pánico por lo que piensas que esos temores son más factibles o reales. En ese momento, mi chico fue el gran soporte pues me acompañaba a todos lados muy de cerca y eso hacía que me sintera segura. La psiquiatra me mandó Orfidal para cuando tuviera los ataques de pánico. Pero si me dijeron que como mucho 5 pastillas al día bajo la lengua, era lo que tomaba. Claro que no era la única medicación. Empecé a sentirme demasiado drogada y vulnerable así que tocaba reflexionar un poco. Decidí que es una enfermedad crónica con remisiones y que tenía que aprender a controlarlo y que tampoco me gustaba que vivieran por y para mí en todo momento. Mi “solución” fue comprarme unos cascos de esos grandes e intentaba ir sola a todos sitios. Uno de los peores siempre era el metro y cuando empezaba a notar esas señales que quien sufre de ansiedad conoce, subía el volumen y empezaba a relajarme. Para mí fue una estrategia muy efectiva pero para quien sufre esto lo mejor es buscar la estrategia que te vaya bien personalmente.
    Me sumó también a lo que dices de no darse por vencido, es muy importante. Especialmente de cara a las recaídas, para mí es el momento en el que más miedo paso porque vuelven esas imaginaciones tan tóxicas.
    Me han encantado estas entradas y sobre todo si cada uno puede ayudar con su caso ya es algo. Que por suerte o por desgracia la ansiedad y la depresión está mucho más presente de lo que puede pensar la mayoría.ResponderCancelar

    • Gemma - Cómo me entiendes Mel (y cómo te entiendo)… es súper incapacitante. Qué bien que has dicho lo de la música y los cascos, porque a mi también es una de las cosas que más me ha ayudado a poder salir sin agobiarme.ResponderCancelar

  • Esther - Ayyyy… la ansiedad, por desgracia,no se va nunca. He pasado en dos ocasiones per momentos álgidos de depresión y la verdad es que la medicación no me fue de ayuda, me volvió una zombie porque puede que no fuera la que necesitaba, la clave es un médico competente también. Como tú dices lo importante es rodearte de gente que no te juzgue y que entienda lo que te pasa, o almenos que respete lo que tú necesitas. Eres tú misma, como has dicho, la que tiene que decir: tú puedes y puedes. Estoy súper orgullosa de ti, pero mucho mucho y me alegro de haber estado ahí viendo como has mejorado tanto. La pena que siento es sentir no poder ayudarte más, no estar más cerca para acompañarte a sacar a Romeo y Vader y decirte que: todo pasará. Aquí me tienes, ¡te quiero!ResponderCancelar

  • Medeateje - Muchísimas gracias por compartirlo con todos. He tenido algunos problemas similares y me acerco a imaginar de lejos lo mal que lo debiste pasar. Eres una campeona. OLÉ!ResponderCancelar

  • BegoÑa - Creo que todas las personas que hemos pasado por momentos de depresión y ansiedad, hemos tenido agorafobia. Con fuerza, muchísimo cariño de las personas que te rodean y, como tú dices, relativizando las situaciones se puede superar. Quizá la ansiedad sea algo que tiempre resurja en algún momento puntual de nuestras vidas. Pero nunca hay que dejarse vencer. La medicación en muchísimos casos ayuda, al menos a mí me ha ayudado a superar la enfermedad. Pero siempre debe ir unida al esfuerzo personal, a la ayuda de quien nos quiere, a nuestra propia motivación por poder llevar una vida “normal”.
    Muchas gracias Gemma por compartir tu experiencia y contarnos cómo empezó todo y cómo has conseguido superarlo.
    Eres un ejemplo en el que reflejarse.
    Un besazo!ResponderCancelar

  • Patricia - Me ha gustado leer tu historia, me ha ayudado ha entender un poco más la enfermedad, en mi familia más cercana hay una persona que la padece y a veces es difícil entender su comportamiento o ponerse en su lugar…..Creo desde mi ignorancia que algo que ayuda muchísimo a mantenerse bien mentalmente es leer mucho por lo menos en mi caso me ha ayudado a mantenerme a flote en los momentos difíciles, para comprender un poco porque nos sentimos de una manera u otra, como en muchas ocasiones es algo natural y pasajero aunque no lo parezca, que le ocurre a todo el mundo, etc y otra cosa que me ha ayudado es escribir lo que siento, es como un exorcismo y me permite definir que es lo que siento y porque me siento así.

    No suelo comentar, pero siempre te leo, me alegra que estés recuperada, un abrazo.

    Patricia.ResponderCancelar

    • Gemma - Patricia, muchas gracias por dedicar unos minutos a dejar un comentario :) Me alegro de que este post te haya ayudado a entender un poco a esa persona, es verdad como tu dices que a veces es complicado entender lo que nos ocurre, porque no tiene mucha explicación (vamos, ahora que yo estoy bien me doy cuenta de lo absurdo de esta enfermedad). Es difícil tratar con alguien que tiene ansiedad o depresión, ¡nadie nos enseña cómo hacerlo! La lectura es una de mis pasiones y sí, es una forma muy buena de poner un poco de orden mental. ¡Un abrazo!ResponderCancelar

  • lolita Blahnik - Eres una super valiente por escribir esta serie! Me alegra muchísimo que estés bien y espero de verdad que no hayan más recaídas ( aunque si las hubiera estoy segura de que las superarías). Muchas gracias por compartir tu experiencia.
    Un abrazo muy grande!!!!!!!!!ResponderCancelar

    • Gemma - ¡Gracias guapa! Yo creo que también estoy preparada para lo que pueda venir :DResponderCancelar

  • Sole Silbando - Siempre me dejas sin palabras, cada vez que te muestras así, sin tapujos, al 100%.
    Recuerdas cómo en un post anterior una chica te comentó la relación que había entre la depresión/ansiedad y demás enfermedades emocionales y el estreñimiento? Hace poco vi un vídeo que lo comentaba, es más, afirmaba que los problemas estomacales estaban estrechamente relacionados, por la incapacidad del cuerpo de eliminar bien toxinas. Me acordé de ti, pero luego perdí el vídeo (te lo quería enseñar).
    Si tengo tiempo, intentaré recuperarlo para enseñártelo.
    Un beso!!ResponderCancelar