Viviendo con ansiedad y depresión – Parte II

Imagen de mistressf.

Imagen original de mistressf.

Puedes leer la primera parte de esta serie aquí y la tercera aquí.

Así que ya estaba diagnosticada: depresión mayor y trastorno de ansiedad. Increíblemente, tener un diagnóstico ayuda. Te aporta una cierta tranquilidad, porque sabes que estás enferma y que no es cosa tuya, que no te has vuelto loca. Entender cómo funciona esta enfermedad es clave para superarla. El conocimiento es poder ;)

Hoy me gustaría hablaros de cómo fue mi tratamiento. Voy a meterme en un terreno pantanoso, el de la medicación. Muchas personas no están a favor de ella, me atrevo a decir que es otro estigma más de las enfermedades mentales. No tenéis que estar de acuerdo conmigo, no creo que tomar medicación sea mejor ni peor que no tomarla. De nuevo, me remitiré a mi experiencia.

Debido al estado en que me encontraba, en mi caso la medicación fue imprescindible al inicio. Junto al psiquiatra iba analizando cómo me sentía y en función de eso probamos varios medicamentos hasta dar con el adecuado para mi. Hubo un momento en el que recuerdo haber estado tomando hasta 4 pastillas distintas cada día… y no, no me hacían dormir todo el día, ni me dejaban atontada. Tomaba un antidepresivo, un ansiolítico, un vial para poder concentrarme en las cosas que hacía (era incapaz de leer de una vez una página de un libro y entenderla) y una pastilla para el insomnio. Wow, cuanta medicación, ¿verdad? Una vez que el antidepresivo empieza a hacer efecto, cosa que suele suceder en unas tres semanas, el resto de pastillas dejaron de ser necesarias. Por desgracia los problemas para dormir fueron de lo último en desaparecer, estuve un año durmiendo mal y teniendo pesadillas recurrentes. Por si sirve de consuelo, una vez que tus preocupaciones se esfuman y te vas recuperando, las pesadillas también se van. Es importante no obsesionarse con ellas y procurar no darles importancia.

En esos meses también iba a terapia con una psicóloga de la Seguridad Social. Mejor dicho, fui tres veces. Encontrar una psicóloga que me funcionara me costó mucho más que encontrar la medicación correcta, jajaja. Con la que me asignaron no congeniaba, en cada sesión se empeñaba en decirme que seguramente estaría traumada por mi infancia y no me daba ninguna solución para mis ataques de ansiedad. Así que en la tercera visita, después de hacer con ella un ejercicio que me hizo sentir muy mal, decidí no volver. No fue su culpa, simplemente sus teorías freudianas no iban con mi forma de ver la psicología. Recuerdo incluso que una vez me recomendó hacerme budista…

Al mismo tiempo me llamaron de la mutua de mi trabajo para hacerme una inspección. Porque si te rompes una pierna y estás de baja un mes, nadie lo ve raro. Pero si tienes depresión, claramente hay que investigarte no sea que te lo estés inventando. Me gustaría añadir que aún estoy esperando a que mi ex jefe se interese por mi. En cuanto la doctora de la mutua se enteró de mis problemas con la psicóloga, me asignó otra psicóloga privada. Y entonces descubrí lo mucho que te puede cambiar la vida el tener un buen terapeuta. Estuve con ella seis meses, acudiendo todas las semanas, y en el primer mes ya pude notar la diferencia. Aprendí técnicas para distraerme y dejar de pensar en la ansiedad, me ayudó a conocerme a mi misma, a saber qué era lo que quería. Me dio las herramientas que necesitaba, que es crucial para que puedas enfrentarte a la ansiedad por ti misma en un futuro.

Mi baja laboral fue de ocho meses en total. Ocho meses. Ocho meses en los que tuve mis altibajos, por supuesto. Lo que más me ayudó fue ser constante con las técnicas que me proporcionó la psicóloga y no dejar la medicación hasta que el psiquiatra lo consideró necesario. No es una enfermedad rápida, lleva muchos meses recuperarse, especialmente cuando es el primer episodio, ya que es algo desconocido para ti y te pilla por sorpresa. No te desesperes, hay que ir pasito a pasito.

Me recuperé. Dejé la medicación. Me dieron el alta (y dejé mi trabajo que era lo que me había llevado hasta aquello). Pero la historia no termina aquí, sería muy fácil. Un año y medio después tuve un segundo episodio, esta vez de ansiedad, que estoy superando justo ahora. Quiero dejar esa parte para el próximo post, porque me hizo cambiar en mi manera de pensar respecto a esta enfermedad y creo que es importante. Me gustaría despedir esta entrada con unos consejos para quienes conviven con alguien que esta pasando por esto, ya que muchas veces no sabéis como actuar con nosotros, especialmente en los primeros momentos:

No nos preguntes constantemente cómo estamos. Estamos mal, aunque lo preguntes cien veces la respuesta será la misma. Mejor pregunta qué sentimos ese día.

A las personas con depresión y ansiedad les ayuda recibir detalles (detalles tontos como una revista, un cuaderno, etc.), pero no regales comida. Si ya de por sí nos sentimos mal, comer dulces y chocolate no nos hará sentir mejor.

Olvida recordarles que tienen mala cara. Ya nos miramos en el espejo y sabemos que no estamos pasando por nuestro mejor momento.

Lo mejor que puedes hacer es llevarnos a dar un paseo por algún sitio tranquilo. Es importante que nos hagan salir de casa incluso cuando decimos que no nos apetece.

Y lo que nunca falla: solo has de estar ahí. Escuchar y apoyar, eso es todo. Tan simple y sin embargo lo único que de verdad queremos.

Y para los que estáis pasando por esto, otros mini consejos:

Aprende cómo funcionan estas enfermedades y por qué se producen. Busca toda la información que puedas. Te ayudará a identificar las señales de que algo te produce ansiedad antes de que suceda, además de que perderás el miedo a la enfermedad y eso supondrá una mejora enorme.

No pienses que la medicación es algo malo. ¿Le dirías a un diabético que dejara la insulina? Tu estás enferma, así que ahora mismo la necesitas. Más adelante podrás decidir dejarla o no. La medicación no te va a cambiar, no te hace ser otra persona, solo te permite llevar una vida normal.

Duerme todo lo que necesites. Los ataques de ansiedad son agotadores, yo he llegado a tener todo el cuerpo lleno de agujetas y encontrarme como si fuera a tener gripe.

Ten mucha paciencia. Aunque te parezca no avanzar y no mejorar.

Busca un psicólogo con el que congenies. Es importante que puedas confiar en él, irá todo mucho más rápido. Si el tuyo no te convence, cambia a otro, no es delito y puede ser determinante para ti.

Entradas relacionadas:
  • James - yo te digo de salir y siempre me dices que prefieres hacer amigurumi. ¿Es por mi desodorante? :(ResponderCancelar

    • Gemma - Jajaja, qué bobo :P

      Tenemos problemas para coincidir, la mayoría de veces que tu puedes yo tengo que trabajar y al revés. Eso sí, ¡cuando coincidimos lo pasamos demasiado bien!ResponderCancelar

  • Beatriz - Buenas Gemma,

    Ver tu escrito del blog de hoy me ha hecho recordar y valorar muchisimo tu escrito, puesto que muchas veces se trata como un tema tabú y no lo és, tenemos que hablar abiertamente de él.
    Yo he pasado por dos episodios distintos de depresiones por causas distintas, con 16 y con 20 años, ahora tengo 26.

    El primero lo traté con terapia individual, psicologo del cual se fué del centro sin darme explicaciones y me quedé colgada y con terapia de grupo. Al final lo abandoné y todo lo que habia hecho que tuviera la depresión se fué también al terminar las clases.

    Y la segunda etapa, por motivos de pareja, el cual ya queda lejos, pero te ayuda a poder ayudar a otras personas, a ver que el machaque psicologico és casi peor que el físico y luego a poder llegar a felicitar a esa persona por llegar a hacerte la persona que ahora eres, fuerte y segura.

    En ese caso, la psicologa fue de seguridad social y yo tuve suerte, eso si.
    Yo también creo que las pastillas no son malas, no estamos locos, y si para un dolor de cabeza las utilizas, porque no para la mente y el corazón?

    Y además también he visto de cerca, los efectos de la ansiedad psomatizados en la paralisis de piernas, es duro, pero de todo se sale ;)

    Ànimo!!! que cuando queda lejos, ves la persona tan fuerte en que te has convertido, te lo digo por experiencia :)

    Un beso! ;)ResponderCancelar

  • lolita Bahnik - Muchas gracias, a mi tus dos posts me han servido de gran ayuda, espero el tercero. Eres muy, muy valiente contandolo.ResponderCancelar

  • Rocio - Hola Gema. No te conozco pero ya te considero muy valiente por abrirte de esta forma; supongo que, a su manera, también te estará sirviendo de terapia. No me puedo imaginar por lo que has pasado pero me alegra que lo vayas superando, no sabes la positividad que transmites desde tu blog!!!
    Sólo añado una cosa a tus buenos consejos: es cierto que hay que informarse para conocer mejor una enfermedad… pero es muy importante saber dónde buscamos!! A veces ciertas páginas de internet o revistas “de salud” no hacen más que confundirnos o asustarnos con las enfermedades y eso es contraproducente.
    Un abrazo y mucho ánimo!ResponderCancelar

    • Gemma - Rocío, tienes toda la razón. Hay que informarse pero hacerlo bien. Lo mejor es buscar en librerías información específica sobre el tema y también preguntar a los médicos. A mi el psiquiatra me explicó muy claramente cómo actúan los ISRS y entendí muchas cosas :)ResponderCancelar

  • Lucía - Gemma, me siento muy identificada con tu historia. Yo pasé por lo mismo (ansiedad, lloros, aldelgazar y dormir mucho). Me ayudo mucho el tener buenos profesionales a mi lado, médico de cabecera y psicóloga (y fue la segunda, pq el primero le deje con las palabras en la boca, literalmente me fui de su consulta).
    Hoy, te puedo decir que le doy las “gracias” (es una forma de hablar!) a la depresión, porque crecí mucho!! La vida me ha dado algunos golpes después de la depresión, pero ella me enseñó a “ser fuerte”, a ver aquella ventanita abierta cuando el mundo se nos cae encima.
    Un beso y felicidades por todo lo que compartes.ResponderCancelar

  • Noa - Gracias Gemma, tanto éste como el primero, son grandes posts. Son enfermedades muy difíciles. Y que la gente, como tu, hable de ello, es sin duda de muchísima ayuda :-)ResponderCancelar

    • Gemma - Muchas gracias a ti :) Hace tres años cuando me pasó esto me sentí muy incomprendida por mi entorno, en gran parte porque era algo que desconocía y que no pensaba que tuviera tanto impacto en la sociedad. Pensaba que era algo aislado, que no le pasaba a mucha gente, pero descubrí que es al contrario. Pienso que si se hablara más de ello ayudaríamos a muchos a salir de esa situación, si fuéramos un poquito más comprensivos con los que tenemos a nuestro alrededor…ResponderCancelar

  • Leyre - ¡estoy deseando seguir leyendo! y de nuevo te digo que eres una valiente. Un besoResponderCancelar

  • Alicia - Jo, igualico igualico a mi!! Después de mi vivencia con este tema, preferí partirme un brazo o una pierna , prefiero un dolor físico, a un dolor mental… La peor experiencia de mi vida y también te digo, la que más me ayudó a conocerme.

    Te enlazo un post de mi blog donde escribí en su día sobre mi experiencia con la ansiedad, maldita ansiedad: http://asacocreativo.wordpress.com/2013/12/19/sobre-mi-coaching-emprendedoras/

    Gracias !!!ResponderCancelar

  • Deirdre - Enhorabuena por el post. De estas cosas cuesta mucho hablar. Yo tengo un trastorno depresivo recurrente desde 2006 y me costó años hablar de ello con normalidas. Pero tenemos que hablar porque hay que acabar con el estigma de una vez, que bastante mala es la enfermedad ya para andar añadiéndole vergüenza.
    Lo explicas todo muy bien. En las dos entradas. Gracias por compartirlo. Y mucho ánimo con la ansiedad.ResponderCancelar

    • Gemma - Deirdre, por lo que he leído en tu blog, nos parecemos bastante, salvo porque en mi caso es la ansiedad la que se ha convertido en recurrente. En mi familia también hay un largo historial de depresión y ansiedad, así que tengo claro que no es por nada que me suceda en mi vida (la propia psicóloga cuando me dio el alta me dijo que era algo químico), es simplemente que algo en mi cerebro no trabaja como debe. Pero creo que la medicina está a años luz de poder hacer algo definitivo con los que tenemos un desajuste químico de este tipo. Así que mi solución es la medicación al igual que la tuya. También soy de las de una pastillita diaria, que en mi caso ME HA SALVADO LA VIDA. Me permite sentirme como una persona normal, hacer una vida normal y no haber tenido un ataque de ansiedad en seis meses. Yo también he intentado no tomar medicación, pero tras varias recaídas me he dado cuenta de que es absurdo pasarlo mal solo porque no quiero tomar un medicamento. Que tengo derecho a poder vivir (qué simple parece para quienes no saben lo que es), a no estar siempre con el corazón a trescientos y a no tener miedo de salir a la calle. Vamos, que te entiendo ;)ResponderCancelar

  • Juliana - Gemma eres super valiente por hablar de esto abiertamente ¡Enhorabuena por haber superado la depresión! Un besazo!ResponderCancelar

  • Sole Silbando - Quería leer este post con mucho detenimiento y no lo he hecho hasta tener un ratito tranquilo.
    El ejercicio que estás haciendo me está pareciendo precioso, pero además muy avanzado, y te explico por qué.
    Cuando yo pasé mi momento más delicado tras el primer aborto, escribí un post que se llamaba “cosas que no debes decir a una mujer recién abortada”. Era un post muy reivindicativo y supongo que lleno de rabia, porque mi situación emocional era de mucha rabia también. Con ayuda de mi psicóloga, cuando pude ver algo de luz, fui capaz de escribir “Qué cosas sí decir a una mujer recién abortada”.
    En tu post he visto una mezcla de ambas, no solo reivindicas esas cosas que dan rabia (porque también tenemos derecho a que nos den rabia ciertas cosas), sino que vas más allá y das consejos prácticos y constructivos. Muchísimas felicidades por haber llegado tan lejos. Muaka!ResponderCancelar

  • Claudia - Hola!
    Me parece increíble que todavía haya gente que lo trate como algo raro (por la sociedad lo digo), me ha sorprendido leer eso.

    Aunque no me dedico a ello, he estudiado psicología y me parece genial que gente como tú cuente su experiencia para que otras personas que a lo mejor no identifican lo que están pasando, piensen que puede ser eso lo que les ocurre y busquen ayuda. Como lo de cambiar de profesional si el que tienes no te convence, porque es esencial tener buena relación.

    Como bien dices, hay muchos profesionales que son muy incompetentes, de todas formas me gustaría aclarar, que el psicoanálisis no se considera parte de la psicología (aunque en un principio estuvieran ligados) porque no sigue un método científico y no busca soluciones, se centra sobre todo en el pasado (que puede ser importante para el presente en determinados momentos o para tener más información, pero no es determinante para la solución del problema que es lo realmente importante). Además de que toda su teoría se basa en unos pocos casos clínicos y de ahí se derivó a la población en general. También me ha sorprendido saber que hay psicoanalistas en la seguridad social.

    Lo que comentas de la medicación es verdad que es super importante, sigo sin entender cómo todavía hay gente (psicólogos principalmente) que está en contra de ella, es cierto que, a veces, se utiliza demasiado a la ligera, pero en problemas como el tuyo es imprescindible para poder empezar a trabajar en la solución. Digamos que es como cuando uno se rompe una pierna, para poder caminar primero habrá que enyesar la pierna para que pueda empezar a cicatrizar el hueso.

    Lo has explicado todo de una forma super clara, te felicito por ello y por haber superado tu ansiedad y depresión. Sin embargo, para serte sincera, no hubiera pensado nunca que fuera algo por lo que has pasado (aunque eso nos puede pasar a cualquiera) porque tu blog desprende alegría y felicidad por todos lados.

    ¡Sigue así de positiva!ResponderCancelar

  • debocados - Da gusto leerte hija mía…
    ¡¡Abrazotes ultra gordos campeona!! ^_^ResponderCancelar

  • Noemí - La verdad es que lo que no te va a faltar nunca es valor, ole tus ovarios, me encanta la gente que habla de verdad como tu , sin prejuicios de ningún tipo y al pan pan y al vino vino. ¿ Te puedo hacer una pregunta? ¿ Antes de medicarte , tenias problemas digestivos? Es algo que veo con frecuencia en gente que pasa por tu situación y siempre me ha intrigado esta relación, pero nunca me he atrevido a comentárselo directamente a ninguno de ellos. Como tu hablas desde el corazón, me siento en confianza contigo, como para preguntarte. Un abrazote y espero a la siguiente entrega.ResponderCancelar

    • Gemma - Noemí me acabas de dejar un poco alucinada, jajaja. Tengo problemas digestivos desde hace muchos años (herencia familiar también). Concretamente tengo hernia de hiato, así que para mi las digestiones son un suplicio, aunque también es cierto que va por épocas y tomando un protector de estómago todos los días se lleva bien. ¿Eso cuenta como problema digestivo? Qué intriga por favor…ResponderCancelar

  • Esther - Bien dicho y olé tú por tener la fuerza de tirar adelante y reivindicar y ayudar a las que están en una situación así de dura :) te quiero!!!ResponderCancelar

  • MARGA - Que generosa eres Gemma. Ya lo sabía por la cantidad de información que compartes con nosotros en forma de tutoriales y cosas preciosas.Ahora por contarnos todo esto ,estoy aprendiendo mucho de una enfermedad que no conocía en absoluto. Muchas gracias, mucho ánimo y estoy aquí. Virtualmente a tu lado.BsssResponderCancelar

  • maukykimau - En mi caso lo de los trastornos digestivos tb aparecio con la ansiedad…y se solucionó cuando empecé a estar mejor… Ahora hace poquito hice un curso online con Vanesa Rodriguez de Trujillo y es lo mejor que he hecho en mi vida…ella nos contó la relación entre estomago y ansiedad y entendí muchas cosas…Os dejo la página pq la verdad que después de probar de todo es de lo que mas me ha ayudado…La descubrí cuando compré su libro un dia navegando por internet y luego supe de los cursos online.
    https://www.facebook.com/vanesarodriguezdetrujillo?fref=ts
    Como bien dices Gemma, todo iría mejor si fuesemos más comprensivos,la capacidad de empatía es un bien escaso…pero muy necesario!! Yo la verdad que no es que vaya por ahí publicandolo a los 4 vientos,pero si lo comparto de la forma mas natural posible. A vces la gente te mira raro o no lo entiende, suerte que tienen!!!;) pero creo que compartirlo de algún modo tb ayuda…ResponderCancelar

  • Teresa - Joder, Gemma, no sabes cuánto te entiendo! Tengo 30 años y los últimos 6 he estado con ataques de ansiedad y depresión (y sus jodidos síntomas: problemas digestivos, mareos constantes, taquicardia, paranoia, frío, calor,…). Como tú, tuve que medicarme, cosa que no me arrepiento para nada porque sino probablemente estaría o ingresada o vete tú a saber..

    Ánimo, acabas “conviviendo” con la ansiedad, pero hay temporadas chungas de cojones. Hace unos meses me operaron y en la recuperación se me abrió la herida quirúrgica. Te puedes imaginar cómo estaba, añadido al propio peligro que tiene eso, me daban ataques de pánico todos los días, no podía dejar de llorar. Tres meses después se me cerró la herida y me echaron del trabajo, como colofón.

    Pero, por supuesto, de todo aprendes. Aprendes a que, aunque estés en un hoyo, sales. Aprendes de ti misma, de tu respuesta hacia la adversidad y sobre relativizar las cosas.

    Yo soy muy feliz, aunque sé que mi nivel de ansiedad se dispara mucho más que la media cuando hay alguna circunstancia “diferente”. Pero es bueno saberlo y ser consciente de ello para respirar y decir “venga ya, teresa! que sabes que es ansiedad”.

    PD. Cuando me da un ataque a mí, me pongo la música a tope y me da por cantar. Es jodido y cuesta, pero hace que la mente deje de pensar que estás mal.

    Besotes milResponderCancelar

  • andrea - Ayer fue mi día X.

    Me acorde de esto, de tus post, y he vuelto leerlos detenidamente, prestando atención a cada detalle que pueda servirme de ayuda.

    La cuestión es que llevaba un tiempo encontrandome generalmente mal. Como un año aproximadamente. Y ayer, tranquila, atendiendo en un curso, surgió sin más. sin llantos ni pensamientos de ningún tipo. palpitaciones, taquicardia exagerada, palidez cutánea, sensación incómoda, que no llegaba a ser mareo..al rato, como si me hubiera pasado un camión por encima, flojera absoluta, 60 latidos por minuto… Estuve con estos subidones y bajones cerca de cuatro horas. Tuve que tomar un ansiolítico al rato. he dormido largo y tendido, y me he levantado con un humor completamente plano. he pensado que a lo mejor me venía bien pomerlo por escrito y contartelo a ti, que tienes mucha más experiencia que yo en esto.
    la semana que viene voy a ver a una psicologa que me han recomendado.
    Al final ser sanitaria no me ha servido de mucho para poder poner en marcha todos esos recursos que se supone que sé. sólo me sirvió para saber que efectivamente, no me iba a morir, y que se trataba de un ataque de ansiedad. pero yo incrédula, no paraba de darle vueltas… ‘cómo es posible?!’

    bueno, no sé, gracias por leerlo Gemma

    (momese)ResponderCancelar

  • Angie - , esta noche he leido los dos post juntos. Debo confesar que se me salieron las lágrimas, el camino es duro pero hay que luchar. Estoy contigo en cuanto al tema de las medicinas. Yo hice quizás todo al revés, fui donde psiquiatra primero, en mi primera cita me dejaron sin piso, me dijeron todo lo que creo nunca se le debe decir a una persona que pasa por esto y solo me dieron medicamentos. Sentí que el mundo se me venia abajo, después decidí dejarlas porque alguien me dijo que un psicólogo era la solución. Bueno fui a varias citas, hablaba y hablaba y claro cuando hablas te sientes aliviado pero pasan las horas y otra vez estas igual. Añado el hecho de que parece que todos los psicólogos piensan que en tu niñez esta el problema, se supone que me darían un perfil y un “diagnostico” pero yo misma termine entendiendo lo que me sucedía, al menos me encontré cara a cara conmigo mismo y decidí buscar u medico que me sacara de todo lo que me estaba pasando, temblores, miedos a enfermar de algo que me matara, obsesión por buscar información errónea, hay que mantenerse alejado de la mala información que no hace mas que ponerte peor. Aprendí y deje muchas cosas a un lado, entendí que no soy la primera ni la ultima persona que padece algo llamado ansiedad, que hay allá afuera gente librando duras batallas. Que tengo razones múltiples para seguir adelante y que no debo sentir vergüenza. La ansiedad es como las olas del mar, mientras la gran ola pasa solo debemos contener el aire y dejar que pase, disfrutar cuando el mar esta calmado y agradecer los abrazos y palabras que te alientan, sobre todo las que salen de nuestra propia boca diciendo “yo puedo”! Pronto iré con un psicólogo – psiquiatra que buen combo que me conseguí jajajajaa creo que como en un juego de Ps3 estoy en el nivel de aprender terapias, mi anterior medico solo se concentraba en el medicamento. Gracias una vez más por tan lindo post y por contar tu historia trayendo paz a muchas personas, espero que esto también te ayude a ti y te haga sentir mas fuerte y acompañada. Feliz fin de semana!ResponderCancelar