Viviendo con ansiedad y depresión – Parte I

Imagen de kndynt2099.

Imagen de kndynt2099.

Lee la segunda parte aquí y la tercera aquí.

Una de cada cuatro personas (el 25% de la población) sufre un trastorno mental a lo largo de su vida. Las enfermedades mentales representan el 12,5% de todas las patologías, un porcentaje superior al del cáncer y los trastornos cardiovasculares. El 22% de la población padece episodios de ansiedad y depresión en algún momento de su vida, y son estas las principales causas de incapacidad en todo el mundo y la cuarta parte de las visitas a los centros sanitarios.

Yo soy una de esas personas. Los últimos tres años de mi vida han sido muy difíciles, he pasado por un trastorno de depresión mayor y de ansiedad. La depresión desapareció, pero sigo luchando contra la ansiedad. Se que hay muchos como yo, más de uno me estará leyendo, y por eso he decidido contar mi experiencia, para dar a conocer este tipo de enfermedades (muchas me dijisteis que teníais interés en que os hablara de ello) y también para que los que tienen estos problemas no se sientan como bichos raros. No pretendo hacer un estudio sobre la ansiedad y la depresión, no soy médico, todo lo que leáis será puramente mi experiencia personal, mi punto de vista sobre lo que he vivido, pensado, las cosas que me han ayudado, las que no…

6 de Junio de 2011. Era un sábado normal, me levanté, hice el desayuno y empecé con mi rutina diaria. A media mañana tuve un ataque de ansiedad. Los había tenido antes, llevaba meses con ellos, pero eran algo que podía controlar. No le había hablado de ello a nadie, creía que era por el estrés del trabajo y que pasarían. Pero aquel día no se pasó. El corazón me latía a mil por hora, no podía respirar y me temblaba todo el cuerpo. No podía dejar de llorar. Era capaz de ver que me pasaba algo grave, que yo no sola no podía con ello. Tuve que llamar a mi padre al trabajo para que viniera corriendo a llevarme al médico (yo era incapaz de hacer absolutamente NADA). Y allí estaba, en la consulta de urgencias, con dos médicos sorprendidos que me tomaban el pulso e intentaban que dejara de llorar. Con 25 años, nadie podía comprender que estuviera tan triste, que toda yo fuera tristeza. Me hicieron muchas preguntas que apenas pude responder, me inyectaron un calmante y me remitieron al departamento de salud mental. Por supuesto, me dieron la baja laboral inmediatamente, estaba claro que no podía volver a mi trabajo rodeada de niños.

Qué duro es escuchar estas palabras. Ay, lo cambian todo. De repente te preguntas si estás loca, te asaltan mil dudas y temores. Empiezas a ser víctima de los prejuicios que llevas oyendo toda la vida sobre las personas con enfermedades mentales. Y tienes miedo. Es como si tu vida estuviera a punto de sufrir un gran cambio que no puedes controlar, todo resbala hacia un abismo y no puedes hacer nada. Me preguntaba: ¿cómo he llegado a esto? Lo peor de todo es que ese día sentí muchísima vergüenza, tener que contar lo que me había estado sucediendo me avergonzaba, me hacía sentir pequeñita. Yo, que controlaba cada uno de los aspectos de mi vida, en perfecto orden, y esto se me había ido de las manos. Aquel día no pude mirar a nadie a los ojos. Creía que había defraudado a mi familia, que era una perdedora. Con el tiempo me daría cuenta de que no podía estar más equivocada, pero sí, es completamente normal sentirse así en plena crisis.

Ese mismo lunes descubrí cómo era el departamento de Salud Mental. Hablé con la enfermera encargada, que me dijo que era una estúpida y una inmadura, que no podía pasarme el día llorando y que era poco más que un despojo para la sociedad (sí señores, esta mujer debe ser de esas “maravillas” que pululan por la Seguridad Social). Me humilló, me insultó y me hizo sentir aún peor. Si sufres una enfermedad mental, prepárate para encontrarte con gente así, gente ignorante. Por suerte la visita con el psiquiatra fue todo lo contrario, salí mucho más tranquila y con un diagnóstico: trastorno de depresión mayor y ansiedad. En mi caso la medicación en esta primera etapa fue imprescindible, había que encontrar una manera de “hacer parar” a mi cabeza y a mi cuerpo, tenía que tranquilizarme y dejar de tener 5 ó 6 ataques de ansiedad al día. Tenía que dejar de llorar (que era básicamente lo que hacía, además de dormir la mayor parte del tiempo).

Estuve casi un mes sin levantarme de la cama y del sofá. En esas semanas pasé de pesar 50kg. a quedarme en 42,3kg. a pesar de que comía (porque me obligaban en casa, yo no tenía hambre). El tiempo que pasaba despierta no podía dejar de pensar en morirme. No tenía intención de suicidarme, nunca he tenido ideas suicidas, simplemente quería morirme sin más, desaparecer. Era la mejor solución a mis problemas, por lo menos lo único que podía aliviarme. No le encontraba sentido a la vida, total, al final todos vamos a morir, ¿no? ¿Entonces para qué sufrir durante tantos años? Me sentía sola, no había consuelo para mi. La existencia era algo inútil y sin sentido. Pasé a sentir algo peor que tristeza: nada. Mi vida social, hasta entonces bastante animada, desapareció. Porque cuando tienes depresión o ansiedad la gente te da de lado. Nadie llamó, ni tan siquiera mi jefe. Solo dos de mis amigos (a los que daré siempre las gracias) permanecieron a mi lado y venían a casa a verme. Fue duro y difícil. Lo peor que me ha ocurrido hasta ahora en mi vida, pero las cosas empezaron a cambiar. Lentamente, después de ese primer mes, empecé a recuperarme. Y como ya me he extendido bastante para ser la primera entrada sobre este tema, es lo que os contaré en el próximo post de esta serie.

Me gustaría mucho que vierais este vídeo, sobretodo a partir del minuto 17, para entender un poco más cómo es encontrarse en esta situación. Si tienes alguno de los síntomas que tenía yo, si no puedes dejar de darle vueltas a las cosas, si has dejado de “sentir” para pasar a la apatía total, PIDE AYUDA. Una vez que has caído en la depresión o en la ansiedad las cosas no mejoran por sí solas, solo van a peor. No tengas miedo ni vergüenza, hay más gente de la que tu crees que está pasando por lo mismo, no estás sola.

En fin, espero que os haya resultado interesante, y si no, solo tenéis que decirlo y cancelo esta serie de post :)

Me llamo Gemma y soy una apasionada del craft y de la vida simple. En Wasel Wasel encontrarás inspiración para tus proyectos de punto, organización con el sistema bullet journal y mis aventuras en el mundo del minimalismo.

Follow

Mi tienda en Etsy

Sponsors

Suscríbete al blog

Los nuevos posts que publique llegarán directamente a tu email, no te perderás ninguna entrada :)

Bullet Journal en español

Menu