Minimalismo aplicado: libros y revistas

Minimalismo aplicado: libros y revistas

A pesar de no leer tantísimo como leía hace unos años, sigo siendo una buena lectora. Me gustan casi todos los géneros de literatura y tampoco le hago ascos a algunas revistas. Desde que empecé con mi transición hacia una vida minimalista, el tema de la lectura y los libros ha sido uno de mis mayores quebraderos de cabeza. Es más, creo que empecé a darle vueltas a esta cuestión mucho antes de saber siquiera lo que era el minimalismo. Los libros me producían gran placer y a la vez una tristeza infinita.

Llegó un momento en que ya no me cabían libros en las estanterías, entonces me vi con varias cajas de cartón que estaban en otra habitación llenas de ejemplares varios. Y la verdad es que me ponía triste. Porque yo no suelo releer libros, tan solo aquellos que son “manuales” o libros de patrones de punto, etc. Y los pobres libros estaban ahí, en una estantería, cogiendo polvo durante años. Para mí el valor de un libro es aquel que le damos al leerlo. Si un libro no se está leyendo, pierde toda su razón de ser. Así que me armé de valor e hice una limpieza, quedándome solo con mis libros favoritos.

Pero tenía la sensación de que no era suficiente. Había libros que no iba a volver a leer, pero me costaba deshacerme de ellos porque tenían valor sentimental. Lo que sí había decidido era no volver a comprar libros físicos si no eran de los que iba a consultar a menudo, por lo que me hice con un ebook y empecé a comprarlos en digital. Sé que me vais a decir que no es lo mismo. Lo sé, pero es la única manera de no acumular, y el conocimiento sigue estando ahí de la misma manera que en papel.

Y luego llegó el método Konmari y entonces me deshice de todos los libros que no eran de patrones o para consultar. De todos. Actualmente solo tengo unos pocos libros en papel, todos son libros de consulta, de recetas o de técnicas de punto, ganchillo… 38 libros en total. Ni una sola novela. Ésas están en el ebook, donde puedo borrarlas una vez que he terminado de leerlas y no se acumulan. Y yo me siento feliz porque le doy uso a todos mis libros, sin excepción.

Qué hacer con los libros que ya no lees o no quieres

Deshacerse de los libros que ya no usamos es más fácil de lo que parece, de verdad:

– Llévalos a la biblioteca de tu barrio. O a la del barrio que quieras. Las bibliotecas aceptan casi todos los libros. En la mía pude dejar casi todos los que tenía.

– Regálalos a familiares y amigos, con la condición de que los pasen a otra persona al terminar de leerlos.

– Déjalos en un lugar donde suela pasar mucha gente. Puedes hacerlo a través de Bookcrossing o simplemente liberarlos donde más te guste. Los parques y plazas son el sitio que mejor me ha funcionado a mí.

– Llévalos a tiendas de libros de segunda mano. En muchas no te pagarán, pero los aceptarán con gusto.

– Puedes venderlos a través de plataformas como Wallapop, aunque no será muy rápido.

¿Y las revistas?

Buf, hubo una época en la que leía MUCHAS revistas. De moda, de ciencia, de deporte, hasta de motor. Me da un poquito de vergüenza recordarlo. Hay que tener mucho cuidado con las revistas porque tenemos la sensación de que su precio es justo para la información que contienen, pero la realidad es otra. Te puedes ver comprando varias publicaciones sin darte ni cuenta y terminar gastando mucho dinero al mes en ellas. Y en la mayoría de casos es dinero tirado.

– Selecciona lo que lees. Plantéate si toda esa información que viene en las revistas que compras es necesaria para ti. ¿De verdad te resulta útil? ¿Compras alguna revista con más publicidad que contenido? Haz una selección de la información que quieres recibir y reduce el número de revistas que compras cada mes. Actualmente solo leo una revista, y tiene contenido que consulto con frecuencia.

– No acumules revistas. Son fuente de polvo, pesan y ocupan espacio. Si lees algo que te gustaría volver a consultar, escanéalo (o hazle una foto si no tienes escáner) y guárdalo en tu ordenador en una carpeta. Es útil añadir un archivo de texto con el contenido de lo escaneado, para poder encontrarlo fácilmente.

Y por supuesto, todo lo que no puedas donar, regalar o vender, recíclalo ;)

USA Y ABUSA DE LAS BIBLIOTECAS

¿Por qué la gente apenas va a la biblioteca? Volver a tener el carnet de la mía ha sido de las mejores decisiones que he tomado. No solo tienen casi todos los libros que necesito o quiero leer, es que además siempre descubro otros que no pensé que me gustarían. ¡Ve a tu biblioteca!

Además, las bibliotecas son sitios fantásticos para relajarse, con tanto silencio y calma… y si tienes niños, nada mejor para dar ejemplo con la lectura.


Reconozco que me llevó un tiempo cambiar de mentalidad respecto a los libros y revistas, pero mereció la pena. Mis libros están siendo aprovechados por otras personas y yo tengo más espacio libre, y ya no me siento culpable por verlos en la estantería.

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Me llamo Gemma y soy una apasionada del craft y de la vida simple. En Wasel Wasel encontrarás inspiración para tus proyectos de punto, organización con el sistema bullet journal y mis aventuras en el mundo del minimalismo.

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