Minimalismo aplicado: compras

Minimalismo aplicado: compras

Antes de empezar a interesarme por el minimalismo y la compra consciente, odiaba comprar. A pesar de eso, lo hacía, obviamente, pero el descontento interior que sentía era enorme. Creo firmemente que la mayoría de ocasiones compramos por impulso, para solucionar nuestro malestar emocional, o simplemente por hacer algo. Y ya sé que muchas me vais a decir “qué va, a mí no me lo parece”, pero eso es porque estamos tan acostumbrados que ni nos damos cuenta, es un proceso prácticamente automático.

El caso es que a mi nueva yo minimalista le encanta comprar. Porque las cosas han cambiado: ahora compro conscientemente. Y voy a explicaros cómo lo hago, viviendo en este mundo súper consumista que nos rodea, para no sentirme constantemente como si estuviera prohibiéndome cosas y al mismo tiempo para no sentir que traiciono mis ideales :)


Lo primero de todo para poder aplicar el minimalismo en el tema compras, es trabajar muchísimo el cambio en la forma de pensar. Sin eso, no hay base para lo demás. Hay que empezar a cuestionarse muchas cosas, como por ejemplo: ¿el precio es acorde a lo que compro (tanto si es alto como si es muy bajo)? ¿tengo algo similar en casa? ¿es realmente necesario (va a mejorar mi calidad de vida)? ¿por qué lo quiero comprar? ¿hay una opción igual o parecida de segunda mano? ¿hay una opción igual o mejor pero sostenible? Os hacéis una idea, ¿verdad?

Además, no solo hay que hacerse preguntas, hay que partir de la base de que necesitamos muy poco realmente. Tenemos que estar dispuestos a simplificar y aprender a prescindir de objetos que tomamos como imprescindibles, pero que no lo son. Empieza a fijarte en la publicidad, en cómo te intentan vender las cosas (y la mayoría de veces nos lo tragamos), es mucho más grave de lo que parece a simple vista. Somos seres sociales y la sociedad nos influye.

Trabajar en este cambio hacia un pensamiento más consciente sobre el consumo lleva tiempo. No se puede conseguir en un día ni sirve que te impongas no comprar si no tienes un motivo detrás.



Yo divido las compras en dos grandes grupos: las necesarias para cubrir mis necesidades básicas y las que no lo son. A partir de ahí, clasifico las cosas que quiero comprar:

COMPRAS PARA CUBRIR NECESIDADES BÁSICAS

Son la comida, los productos de higiene personal y otras cosas para casa como ropa de cama, electrodomésticos necesarios, etc. Normalmente en esta categoría no pienso si lo compro o no, son cosas que seguro voy a llevar a casa.

Lo que sí me planteo en esta categoría de productos es su calidad. Compro lo mejor que puedo permitirme (por ejemplo, ante un alimento eco y uno que no lo es, si puedo, compro el ecológico), la opción más saludable. Si es un objeto como por ejemplo unas toallas, miro sobre todo su calidad para sacarle el máximo partido posible a la inversión que he hecho.

Ojo, he dicho arriba que aquí entran los productos de higiene personal, pero evidentemente solo los necesarios, nada de productos de maquillaje. Sin embargo, sí entra en esta categoría la ropa, ya que utilizo el armario cápsula y compro solo para reemplazar ropa rota o estropeada, cumpliendo la norma de que si algo entra, algo tiene que salir.

COMPRAS DE COSAS QUE QUIERO O NECESITO PERO NO SON IMPRESCINDIBLES

Este grupo lo divido en dos, porque considero que no es lo mismo darse un capricho y comprar algo que quieres desde hace tiempo, que comprar algo que necesitas y te facilitaría la vida, aunque no sea imprescindible para subsistir.

Todas estas “otras cosas” las tengo anotadas en mi bullet journal, separadas en dos listas que están página con página. La lista “NECESITO” y la lista “QUIERO”. Tener estas cosas por escrito me ayuda a centrarme y no desviarme de mi camino. Además, es súper útil cuando por ejemplo alguien tiene que hacerme un regalo, prefiero que sean cosas de estas listas, cosas que de verdad quiero :)

LISTA “NECESITO”

Por ejemplo, ahora mismo en mi lista de cosas que necesito hay un disco duro externo. Lo necesito porque el que tenía antes no se puede conectar a mi ordenador, y me falta espacio para guardar cosas de trabajo. Es una necesidad, pero no vital. Así que va ahí. Junto al nombre he anotado un precio estimado, que es lo que me voy a gastar en él.

En esta lista todo lo que aparece son cosas del estilo. Cosas que tengo que comprar porque de una manera u otra son necesarias, que iré comprando conforme pueda (previa investigación sobre lo que puedo encontrar en el mercado, etc.).

LISTA “QUIERO”

Es una wishlist o lista de deseos en toda regla. Las cosas que quiero pero de las que no estoy segura si son necesidad o capricho van aquí. Por ejemplo, un longboard nuevo, o un libro de manualidades que me gustaría tener. Claramente no son una necesidad.

Para estas cosas anoto lo que es y el precio, como en la lista anterior, pero además hago otra cosa. Dibujo una especie de barra dividida en secciones, asignando a cada sección una cantidad. Por ejemplo, si algo que quiero vale 50€, divido la barra en 5 secciones que equivaldrían a 10€ cada una. La finalidad de esto es ir ahorrando para cada ítem de esta lista de objetos no necesarios que quiero. ¿Podría comprármelos sin hacer todo esto? Sí, seguramente, pero seguir este proceso me deja tiempo suficiente para valorar si lo quiero realmente y para buscar opciones. Cada cosa que pongo en esa lista se queda “en espera” durante un tiempo, normalmente un mes. No sería la primera vez que tacho cosas de la lista después de haber tenido el tiempo suficiente para reflexionar sobre si lo quiero o no (de ahí lo que os comentaba al principio del post).

Sé que puedo comprarme algo cuando quiera, pero no lo necesito. La opción siempre está ahí, por eso no siento como si estuviera prohibiéndome nada.


Y básicamente esto es todo lo que hago respecto al tema compras. Sé que contado así puede sonar bastante estricto, pero es una especie de juego para mí, lo que cuenta es hacer ese cambio en la forma de consumir y de pensar respecto al consumo. Me obliga a pensar conscientemente sobre qué quiero, qué necesito y cuál es la mejor opción disponible para mí en el mercado.

¿Cómo lo hacéis vosotras? Si algo no ha quedado claro, dejadme vuestra pregunta en los comentarios :)

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  • Maite - Hola! Me ha gustado este artículo, como el resto sobre minimalismo. Este concepto lo conocí a través de ti, y aunque no lo aplico totalmente, si que me has hecho reflexionar mucho sobre el tema de tener tantas cosas que al final ni necesitamos y que, en verdad, nos colapsan.
    Muchas gracias por compartir tus ideas!ResponderCancelar

    • Gemma - ¡Es que es así! Quiero decir, hay muchas cosas que pensamos que necesitamos, pero luego en realidad no. Por ejemplo, la cosa más tonta: un pela patatas. Sí, es útil y práctico, pero realmente no es necesario porque lo mismo podemos hacerlo con un cuchillo y no necesitamos tener otro objeto en el cajón :D

      Gracias a ti por comentar.ResponderCancelar

  • Ruth - A simple vista parece una tarea muy estricta aunque no sea así en realidad, menuda organización!! Tienes razón en que ver las cosas por escrito te hace verlo todo de otro modo, con más consciencia. Yo no sé si sería capaz de apuntarlo todo de esa forma, la verdad, supongo que al final se me acabaría olvidando, pero desde luego tu idea es estupenda.
    En mi caso, cuando tengo algún gasto inevitable como compra de electrodomésticos que necesitas sí o sí (por ejemplo una lavadora) ni lo pienso, pero cuando me da por algún capricho innecesario me lo pienso, repienso y cuando estoy en la tienda lo desecho y no lo compro. Es un poco agotador, pero de momento es la única manera que tengo de no comprar por comprar. Bien es cierto que ya no voy de compras por falta de tiempo, y cuando lo tengo, no me apetece desperdiciarlo en un centro comercial…y cada vez me da más pereza comprar online, así que eso también ayuda a que compre sólo lo que necesito e invertir el tiempo justo en ello.ResponderCancelar

    • Gemma - Lo apunto todo porque así me da tiempo a reflexionar sobre si lo quiero realmente o si es que “pienso que lo quiero”. Hacerlo así me ha ayudado sobre todo en cosas tontas como por ejemplo ir a Tiger y comprar chorradas, ahora ya no lo hago. Entro, miro, pero salgo sin nada. ¡Me siento poderosa! Jajajaja.ResponderCancelar

  • Carolina - A mí para las cosas de casa tampoco me “duele” el gastarme el dinero, previa comprobación que no es nada que no se pueda mandar a arreglar.
    Respecto a las cosas que “quiero”, las tengo también anotadas en papel. Las escribo a principios de mes bajo el calendario mensual. A finales de mes, con el dinero que he ahorrado, vuelvo sobre ellas para ver en cuáles me podría gastar el dinero y comprobar si realmente las quiero o no. Pero bien podría decirse que me pasa lo mismo que le pasa a Ruth (en comentarios anteriores): pienso, repienso y una vez en la tienda, lo desecho.
    Ahora mismo invierto más en “experiencias” (cenas, cine, museos, conciertos…) que en cosas. No sabría explicarlo, pero gastando en este tipo de servicios es como si mi relación con el dinero/compras no se resintiese.ResponderCancelar

    • Gemma - Se me había olvidado mencionar eso, hay una especie de jerarquía en cuanto a comprar cosas. Primero si se puede arreglar, se arregla, ¡toda la razón! Aquí se cose y se lleva a reparar casi todo, menos lo que obviamente no sale a cuenta reparar, pero igualmente hasta esto puede tener una segunda vida porque siempre hay sitios donde llevarlo para que lo arreglen y se lo den a otras personas, etc.

      No había pensado en apuntarlo en el calendario mensual, pero para las cosas de menos precio me parece genial :)ResponderCancelar

  • Saray - ¡Me encanta! Yo soy igual…de hecho no hago armario cápsula pero tengo muy poca ropa, la que me encanta y me pongo a todas horas, la semana pasada me hacía flata un jersey pero mi hermana me ha dejado uno que seguramente me hubiera comprado yo porque es muy de mi estilo, así que ya no me hace falta (que seguro que alguno cae luego en Navidad…)
    También tengo la wishlist y siempre tiro de ella, dicen que así es más difícil sorprender, pero yo digo que al menos no me sorprenderán para mal y me tocará cambiar algo que no necesito, prefiero que me regalen cosas que sí me hacen falta o que quiero aunque no sean vitales.
    De esta manera he conseguido que mi chico sea más creativo, en mi cumpleaños me regaló material para el bullet del año que viene pero lo hizo en forma de “suscripción” a una caja que se ha inventado él, me pareció una manera muy original de dar el regalo y estoy esperando los siguientes (que era una suscripción premium de 6 meses jaja)
    Respecto a la lista de la compra, tengo de antemano un calendario mensual donde tengo el menú del mes, así cada semana sólo tenemos que mirar lo que comeremos a la siguiente semana, mirar en la despensa y lo que falte lo compramos, de este modo hemos llegado a ahorrar 20€ a la semana…nada como comprar con cabeza.
    Y perdón por el tostón xDResponderCancelar

    • Gemma - Para mí la sorpresa es mejor si aparecen con un regalo que de verdad necesito, ¡no me importa saberlo antes! Prefiero eso y soy mucho más feliz, que teniendo que buscar sitio a algo que no quiero (porque yo no me corto, si no lo necesito lo devuelvo, lo regalo, lo vendo).

      ¿Te puedes creer que no pillé lo de que la caja se la había inventado él? Y estuve buscando XDDDDResponderCancelar

      • Saray - Muérome jajaja, se lo curró tanto que daba el pego, estoy deseando que llegue la primera semana de diciembre para la siguiente caja personalizada jajaja, se lo diré, que igual la patenta y todo xDDDD
        Y si…que me sorprendan con otras cosas, pero si algo nos gusta, nos hace falta o es necesario…¿porqué darle más vueltas?ResponderCancelar

  • Maria Jose - Saludos! me ha encantado la idea sobre todo porque tengo en mente una serie de artículos que comprar que entran en la categoría “necesito” y siempre van quedando para después, lo cierto que en un año he meditado sobre la necesidad de ellos. Tener una lista similar a la tuya en mi bullet es una gran idea, gracias por la inspiración.ResponderCancelar

    • Gemma - Claro, nunca viene mal tenerlos en la reserva y esperar un poquito para ver si de verdad son tan necesarios como nos pensamos. Como he dicho arriba, lo mejor es que hacerlo así me ha ayudado a frenar en el consumo de tonterías: que si un washi tape por aquí, que si una libretita por allá, ahora me compro un labial… Al final así se acumulan muchas cosas y se consume porque sí.

      Muchas gracias por tu comentario.ResponderCancelar

  • Ana - Yo hago lo mismo, apunto mis Wishlist en mi bullet y vuelvo a leer la lista un mes más tarde… es alucinante el número de cosas que tacho porque no eran verdaderamente importantes/porque realmente no las necesitaba…ResponderCancelar

    • Gemma - ¡Ese mes es la clave de todo! No puedo estar más de acuerdo contigo :DResponderCancelar

  • Verónica - Hola, no había comentado nunca por aquí, suelo ser una lectora discreta. Decirte que sigo el blog hace tiempo y me gusta la variedad de temas y que compartas lo que vas aprendiendo por el camino. Yo también llegué al minimalismo hace un tiempo y por aquí andamos. Para mí el no comprar ha sido mucho más fácil que deshacerme de las cosas que ya tengo. Al ponerte unos límites y cuestionarlo todo al final parece que a no ser que sea realmente necesario casi nada pasa la prueba de fuego. Y a veces casi me siento un poco mal por consumir :D Pero de lo que estoy más contenta es de intentar elegir siempre que es posible productos que llevan detrás una historia que pueda enorgullecerme de apoyar. Los consumidores tenemos mucho poder y me gusta pensar que estoy aportando mi granito de arena para que en algo cambie esta sociedad.ResponderCancelar

    • Gemma - ¡Hola! Pues me alegro de que hayas comentado, porque así he podido descubrir tu blog y he de decir que me encanta cómo escribes :)

      Es poco, muy poco lo que pasa la prueba de fuego, que sepas que no eres la única que se siente mal por consumir, jajaja, pero es súper importante haber hecho ese cambio de mentalidad, ¡muy importante!ResponderCancelar

      • Verónica - Muchísimas gracias!!! Me hace mucha ilusión que te hayas pasado por el blog y te haya gustado :D Estamos en un “viaje” parecido. A ver que tal nos va yendo. Un besínResponderCancelar