Mi rutina matinal

Mi rutina matinal

¿Eres de las que disfruta remoloneando en la cama hasta que casi se le hace tarde? ¿O eres de las que se levanta la primera y desayuna con toda la tranquilidad del mundo? Hace un tiempo os conté cuál era mi rutina nocturna y lo importante de tener una, pero es que no le doy menos importancia a la rutina matinal. ¡La forma en la que empiezas tu día puede marcarlo por completo!

Yo solía ser de las que empezaba la jornada de cualquier manera… casi siempre muy mal. Me levantaba con el tiempo justo y además me saltaba el desayuno. Todo el que me conocía solía decir que tenía mal despertar. Y curiosamente, todo eso cambió en cuanto me obligué a empezar el día de otra forma. Ahora me levanto llena de energía y con ganas de comerme el mundo. Lo de quedarme en la cama haciendo el vago es historia, solo quiero salir de ella y empezar a hacer cosas ;)

Así empiezan mis días:

8:00 (O ANTES, SI ME DESPIERTO) Esto es lo más tarde que me suelo levantar. Es más, los fines de semana madrugo bastante más porque el sábado me gusta ir muy pronto al mercado (la mejor verdura y fruta está allí, así que no hay excusa). Desde que tengo la Fitbit me despierto con su alarma silenciosa (la pulsera vibra hasta que te despiertas y la tocas para pararla) y eso ha mejorado mucho mi humor al despertarme. Los ruidos fuertes para levantarme, no son lo mío. Antes de salir de la cama hago unos cuantos mimos a Romeo y a Vader, después me levanto y me estiro bien para activar todos los músculos del cuerpo. Luego hago la cama.

8:05 – 8:30 El desayuno es IMPRESCINDIBLE para arrancar. Os lo digo yo que durante años me lo he saltado como si no tuviera importancia ninguna. Empiezo bebiendo un vaso de agua nada más levantarme (tu cuerpo y tu cerebro llevan 8 horas sin alimento), casi siempre con el zumo de medio limón. Luego preparo la cafetera y mientras tanto me hago una tostada grandota de pan de centeno con pechuga de pavo. Cada mañana desayuno exactamente lo mismo. Como ya sabéis, no tomo leche de vaca ni nada con azúcar, pero sí noto mucha diferencia entre tomar proteína en el desayuno y no hacerlo.

Desayuno en el salón, en silencio, mirando y escuchando a la gente que pasa por la calle, a los niños que van camino del colegio… nada de móvil todavía, ni de ordenador, redes sociales, etc. Aprovecho ese ratito de tranquilidad para repasar mi bullet journal y organizar el día.

8:30 – 9:00 Hora de ir a la ducha, vestirse y prepararse para empezar el día de trabajo. Porque aunque trabajo desde casa, no lo hago en pijama. Es mi manera tomármelo en serio :)

9:15 EN ADELANTE Ahora sí que sí, me pongo a trabajar. Es el momento en el que quito el modo avión del móvil y enciendo el ordenador. Lo primero que hago es consultar el correo y después cambio a lo que necesite hacer ese día.


Y más o menos eso es todo lo que hago cada mañana. No parece muy interesante ahora que lo leo, jajaja. Pero como dije en el otro post, el tema de las rutinas es clave para poder organizarse mejor y como consecuencia ser más libre para hacer las cosas que nos gustan.

¿Cómo empezáis vosotras cada día? ¿Tenéis alguna costumbre que os ayude a empezarlo con buen pie?

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  • Ruth - Mi día comienza a las 6,10 de la mañana, con el tiempo justo para ducharme y poco más y desayuno tranquilamente en mi trabajo. Hace tiempo me di cuenta que necesito tiempo para que a mi estomago no le siente mal la comida, y prefiero desayunar tranquilamente en la oficina que deprisa en mi casa, porque levantarme antes…como que no! jajaja! Me ha llamado la atención que te “arregles” para trabajar en casa, seguramente yo haría lo mismo, es una forma de separar el descanso del trabajo. Por cierto, me encanta el detalle de la nieve en la web ^^ResponderCancelar

    • Gemma - Jajaja, es que a esas horas y con prisas entiendo que no quieras desayunar. Como mi casa es la oficina, me tengo que imaginar que desayuno fuera XD

      Y sí, es que eso de trabajar en pijama te prometo que mina la productividad. Yo intento hacer lo mismo que haría si trabajara fuera de casa, porque si no, mal vamos :/ResponderCancelar

  • Sandra - Yo (más o menos) hago lo mismo! Me impresiona mucho la gente que se va a trabajar con solo un café y sin tomar nada, yo en cuanto me levanto el cuerpo me pide unas tostadas! jajajajResponderCancelar

    • Gemma - Te doy toda la razón, ¡hay mañanas en las que hasta me ruge el estómago! Y como cene solo en plan una ensalada, me despierto de madrugada por el hambre… menos mal que no me levanto a comer, jajaja.ResponderCancelar

  • Carolina - Yo tengo la tremenda suerte de poder desayunar con mis compañeras en el trabajo. Así que a pesar de que me cuesta un triunfo salir de la cama, me preparo en un plis plas, cojo mi desayuno (preparado la noche anterior) y salgo en bici al trabajo. Durante la primera media hora contesto mails o pongo algun experimento a andar y ya a las 8:30 me siento un ratito a disfrutar y en buena compañía :)ResponderCancelar

    • Gemma - Pues sí que es una suerte, yo desayuno con mis “compañeros” perrunos, jajaja.ResponderCancelar

  • motagirl2 - Yo tengo la gran suerte de que mi horario de trabajo es flexible y no tengo una hora fija de entrar (si entro más tarde, me quedo hasta más tarde y ya está). Antes sí que me levantaba con el tiempo justo para teletransportarme y ya, pero desde que tengo este “no-horario” me lo tomo con más calma… y aunque parezca un sin sentido, me levanto mucho más temprano jaja
    Normalmente me suena el despertador a las 6.30 o así, y hago un rato la croqueta hasta las 6.45. Me visto, me peso, y desayuno (un café solo muuuuy largo y un sandwich de paté vegetal). Mientras desayuno, suelo jugar a Hearthstone y hacerle alguna monería a Okoto (si se ha levantado).
    Luego me maquillo con los últimos tragos de café, y sobre las 8 ya me voy caminando al trabajo, sin estrés ni correr ni nada. La verdad es que desayunar con calma y sentada ha marcado un antes y un después en mi vida jajaResponderCancelar