La importancia de dejar ir

La importancia de dejar ir

Una de las cosas que más me cuesta hacer es dejar ir. Dejar ir situaciones, personas, cosas, sentimientos… y precisamente la habilidad de dejar marchar todo eso es una de las más importantes que podemos desarrollar en la vida. Es casi primordial tener esa capacidad para poder vivir feliz. “Nada es para siempre”, no puede ser más cierto, ¡ni siquiera nosotros somos para siempre!

A mí me ha costado muchísimo empezar a aceptar que tengo que soltar constantemente. Que cuanto más me resisto es peor y más duele. Para ser concreta, siempre he tenido problemas con dejar ir ciertas cosas: personas (con las que he tenido una relación), ropa (si la regalo no, pero ay, si se rompe… eso es otro cantar) y recuerdos. Me empecé a dar cuenta de esto cuando tuve depresión y ansiedad, mis pensamientos eran bastante circulares en ese momento y muy repetitivos. Tenía esa sensación de que mi cabeza nunca paraba de darle vueltas a las cosas, que nunca estaba “en paz”. Si habéis vivido algo así, entenderéis bien lo incómodo que puede ser estar así durante semanas, pensando siempre en lo mismo, no durmiendo por la noche porque estás pensando en las cosas que podrían haber pasado, en las que ya no pasarán, etc. Y bueno, realmente había sido así toda mi vida, desde bien pequeña, pero no me había dado cuenta y lo había tomado por algo normal.

En realidad creía que yo no era capaz de decidir sobre mi forma de pensar, de cambiarlo. Pero esta es una habilidad más que podemos desarrollar. No es fácil, pero sí podemos cambiar nuestra manera de pensar al respecto cuando tenemos que dejar ir algo. No es fácil, pero es necesario. Desde que empecé a trabajar en ello me siento mucho mejor. Más libre, más fuerte, más independiente emocionalmente, las situaciones complicadas ya no me afectan tanto y soy capaz de pasar página. Algo que yo necesitaba aprender a hacer en mi vida, porque lo de cerrar capítulos es otra cosa en la que fallaba completamente, y os digo que arrastrar situaciones y personas en la vida no es bueno.

Pero, ¿cómo hacerlo?

– Comprendiendo que casi todo es temporal. Por un lado esto resulta triste, pero por otro nos lleva a pensar que incluso los peores momentos (y nuestra tristeza) pasan. Todo pasa, solo hay que darse el tiempo suficiente. Y aunque no lo podamos ver en un primer momento, el tiempo cura.

Observa cómo te “enganchas” a ciertos pensamientos. Puede haber pasado un año o más desde que te sucedió algo importante, pero tú sigues pensando en ello con la misma mentalidad del momento en que ocurrió. Y no, con el paso del tiempo tú también has cambiado, ya no eres esa persona y por tanto no vale para nada pensar como tu antiguo yo. Darse cuenta de cómo nos anclamos a una situación o emoción es el primer paso para poder cambiar esta forma de pensar.

Deja de pensar que todo tiene un por qué o que debes entender hasta el mínimo detalle de las cosas. Para una mente curiosa esto es especialmente difícil. Durante un año entero estuve pensando en una situación que no entendía, UN AÑO. Quería saber por qué había pasado, por qué me habían hecho eso, y lógicamente por más vueltas que le di no conseguí nada. Solo perder mi tiempo. Piensa en el presente, en el ahora, y vívelo, porque el pasado no va a volver y no lo puedes cambiar. Repítete esto como si fuera un mantra.

La vida está llena de cosas nuevas y emocionantes. Pero no esperes a que vengan a ti, sal tú a encontrarlas. Esto es, mantente ocupada, haz cosas, aprende otras nuevas, prueba a hacer algo que te de miedo. Cuanto más te expones al mundo más cosas increíbles salen a tu paso. Tener esta actitud ayuda a confiar en que lo mejor está por llegar, y si no es lo mejor, será también algo genial y diferente. ¡Las experiencias buenas y malas nos hacen más completos!

Y ahora, para quitar hierro a esta entrada, te contaré que una de las cosas que más me cuesta hacer es tirar calcetines viejos. Jajaja, tal cual. No entiendo por qué, pero me da una pena tremenda. Hasta el punto de que me llego a poner triste cuando veo que tengo algún par que está viejo o a punto de romperse. Solo me ocurre con los calcetines, curiosamente. ¿Soy la única a la que le pasa?

En resumen: aprende y practica el arte de dejar ir. Cierra capítulos, deja de arrastrar situaciones que solo te lastran para vivir el presente. Hoy es un buen día para que zanjes alguno de esos asuntos y hagas las paces contigo mismo, empieza un cuaderno nuevo y limpio. Dejar atrás el pasado es clave para poder aprovechar lo que tienes delante ;)

Me llamo Gemma y soy una apasionada de la organización, el craft y la vida simple. En Wasel Wasel encontrarás inspiración para tus proyectos de punto, organización con el sistema bullet journal y mis aventuras en el mundo del minimalismo

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