Cómo descubrí que soy introvertida

Cómo descubrí que soy introvertida

Hola, me llamo Gemma y soy introvertida. Me encanta pasar tiempo a solas, estar en casa, o simplemente pasarme horas pensando en las mil ideas que siempre tengo en mi cabeza. Por norma general me relaciono (mucho) con un grupo reducido de personas, y procuro huir de las situaciones y escenarios donde hay mucho ruido, mucha gente, o muchos estímulos a la vez. Como he dicho, soy introvertida :)

Así es. Resulta que soy una persona introvertida y lo descubrí hace solo un par de años. Y estoy un poco harta de que cuando digo que soy introvertida la mayoría de gente no tenga ni idea de lo que significa, o peor aún, que me digan que soy solitaria o tímida. O que no me gusta la gente. Porque lo cierto es que un introvertido no es tímido, ni solitario, y aunque debo reconocer que conforme está el mundo cada vez me gustan menos las personas, no odio a la gente en general. “¿Pero por qué eres tan solitaria?” es quizá la pregunta que más detesto que me hagan, sobre todo cuando acabo de explicar que me gusta pasar tiempo a solas leyendo, o tejiendo, o viendo una película (más aún después de haber tenido que relacionarme con muchas personas, que es cuando tengo que recargar pilas).

Las personas introvertidas estamos más centradas en el interior, por así decirlo, somos más conscientes de nosotros mismos y de nuestro mundo interior. Relacionarnos con muchas personas o estar en entornos donde recibimos un exceso de estímulos (ruido, luz, olores, etc) drena nuestra energía hasta tal punto que necesitamos volver a nuestra calma y soledad para volver a sentirnos bien. Somos lo contrario de los extrovertidos, que recargan sus pilas al estar en contacto con otras personas y estímulos.

A los introvertidos nos gusta quedarnos en casa el fin de semana antes que ir a una fiesta donde hay mucha gente que no conocemos, odiamos responder al teléfono (a mí por ejemplo hasta mis amigos me tienen que decir que van a llamarme antes de hacerlo), y normalmente tenemos cuatro o cinco amigos íntimos con los que disfrutamos de nuestro tiempo libre. Nos gustan las conversaciones profundas en vez de la cháchara superficial, y muchas veces se nos da mejor escribir que expresarnos con palabras.

Yo, como introvertida

Cuando era más jovencita creía que era extrovertida. De verdad de la buena. Hacía todo lo que hacen los extrovertidos, sin más. Pero claro, nunca me terminaba de encontrar bien, tenía constantemente la sensación de estar sin energías, sin fuerzas, de llegar exhausta a todo. Y es que el mundo está hecho para los extrovertidos, y a veces es fácil no darse cuenta de que uno no lo es. Piensa por ejemplo en las oficinas donde no hay despachos, donde todo es abierto. Están pensadas para gente extrovertida, mientras que son la pesadilla de un introvertido: cero tranquilidad y silencio, luces fluorescentes, gente moviéndose a tu alrededor constantemente… imposible concentrarse. Y como este ejemplo, mil más. Cuando llegas tú y dices que eres introvertido, es normal que te miren un poco como a un bicho raro, porque te sales de esa norma.

Al principio de sentirme tan baja de energía probé de todo: dormir más, vitaminas, comer mejor… pero nada, tres o cuatro días de vida social muy activa y siempre terminaba hecha un trapo. Entonces empecé a prestar atención a las reacciones de mi cuerpo. ¿Qué cosas exactamente me hacían sentirme así? Y me di cuenta de que siempre se repetía un mismo patrón:

– Lugares donde había mucha gente, sobre todo personas desconocidas o gente de mi entorno pero no considerados amigos cercanos. Fiestas, centros comerciales, discotecas, conciertos en espacios grandes.

– Lugares donde había mucho ruido de fondo: bares con música muy alta, restaurantes ruidosos, sitios en los que se produce algún ruido alto, desagradable o repetitivo.

– Lugares donde hay mucha luz o luces brillantes: fluorescentes (especialmente si parpadean), bares con luces de colores o luces cambiantes.

– Lugares donde los olores son muy fuertes: sitios donde huele muy fuerte a perfume, olores fuertes en general ya sean agradables como desagradables (para mí es igual de horrible una señora que apesta a perfume que alguien que no conoce la ducha y se sienta mi lado en el bus).

Resumiendo: a los introvertidos nos abruman los estímulos exteriores muy intensos. Ya sean personas, sitios concretos, ruidos, olores… Cuando nos vemos sobrepasados, necesitamos tiempo a solas y en calma para volver a tener energía suficiente para estar en el mundo. Simple. Puede ser que nos guste leer, escribir, ver la tele, tejer o simplemente pensar lo que nos ayude a volver a estar al 100%, cada uno es un mundo. Yo descubrí que necesito emplear ese tiempo a solas en cosas que contribuyan a mi creatividad, por eso me encanta pasar tiempo en casa tejiendo o leyendo libros que me transportan a otros mundos. Dibujar, aunque lo haga mal, también me funciona muy bien.

Algunos consejos para introvertidos que buscan más tiempo para ellos

Porque como he dicho, ser introvertido en nuestra cultura es complicado, a veces no está mal saber algún que otro truco para conseguir ese tiempo a solas que tanto necesitamos.

– Di “no” por norma general. En serio, poco se habla de la gran virtud que es saber decir “no”. Sé que es complicado, pero con la práctica se consigue la perfección. Di “no” a casi todo lo que te pidan que hagas (en un contexto de extrovertidos donde sabes que no lo vas a pasar bien), o si no te atreves, di que lo pensarás y que les darás una respuesta en un par de días. Así, te quitas la presión de encima. Primero di no, luego piensa si realmente quieres ir o hacer lo que sea, y entonces decide.

– Habla con tus amigos. Y explícales lo que significa ser extrovertido, la mayoría lo entenderán. Cuando te toque a ti proponer un plan, enséñales que ser introvertido no es igual a ser una persona aburrida ;)

– Haz un horario y planifica con antelación. Procura preguntar y quedar con la gente con antelación, si hace falta, di que es para organizarte. Si tienes en una agenda (o en un bullet journal) apuntados todos los compromisos sociales te será mucho más fácil mentalizarte y crear tiempo después para reponer energías a solas. Dale la misma importancia a las actividades que requieren mucha socialización que a las que implican estar a tu aire.

– Duerme lo suficiente. Dormir las horas necesarias está infravalorado, de verdad. Si estás cansada tu umbral de sensibilidad a los estímulos externos es más bajo, así que todo te afectará más y te sentirás peor mucho más rápido. El cansancio y el sueño actúan como disparador.

Y una cosa mas: si alguien te repite a menudo que eres “solitaria”, o si te dice que “te proteges” o incluso si te dicen que eres antisocial, huye. Esas personas no merecen que tu mente de introvertida pierda el tiempo con ellas. La introversión es un tipo de personalidad, ni mejor ni peor que la extroversión, solo diferente.

¿Alguna introvertida más en la sala?

Me llamo Gemma y soy una apasionada de la organización, el craft y la vida simple. En Wasel Wasel encontrarás inspiración para tus proyectos de punto, organización con el sistema bullet journal y mis aventuras en el mundo del minimalismo

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