Minimalismo aplicado: qué, por qué y cómo

Quiero empezar esta sección por lo más esencial: explicaros cómo descubrí el minimalismo y por qué decidí seguir esta filosofía de vida (aunque aún me quede tanto por recorrer). Ya escribí sobre lo que es el minimalismo hace un tiempo y si sois nuevos en el tema, os recomiendo que leáis ese post primero :)

No siempre he sido minimalista. Antes era como todo el mundo y tuve mis épocas de consumismo salvaje, o lo que para mí es consumismo salvaje y caer en todos los tópicos que la sociedad quiere que creamos y sigamos perpetuando: las modas. Siempre que me pongo a pensar en mi forma de ser de hace unos años me remonto a cuando tenía 18 años. No porque considere que me hice adulta a esa edad, si no porque fue realmente cuando pude ser independiente a nivel económico (fue cuando empecé a trabajar), y es ese momento cuando decides, casi siempre inconscientemente, la clase de consumidor/cliente que vas a ser.

Yo, antes del minimalismo

Cuando era jovencita, lo que me importaba era salir con mi amigos y comprarme ropa y maquillaje. Sí, yo, que ahora ni tan siquiera tengo maquillaje y que hace mil años que no me pongo unos tacones, jajaja. A los 18 ni pensaba de dónde venía mi ropa y mis cosméticos, quería tener de todo y si podía ser caro y de marca, mucho mejor. He sido de esas que se gasta alrededor de unos 100€ al mes en maquillaje y de las que tenía zapatos de 300€ (trabajaba en una zapatería bastante pija y todo me salía muy barato). Y no porque me sobrara el dinero, si no porque tenía un trabajo que estaba bien y viviendo en casa no tenía gastos de los que preocuparme, así que podía darme todos los caprichos del mundo. No era una estúpida ni nada, pero era bastante ignorante. Ignorante de la vida en general, de las cosas que importan de verdad.

Tenía muchísima ropa, compraba cosas que luego no usaba… y no era nada feliz de todas formas. Cuanto más tenía, peor me sentía y encima siempre tenía esa sensación de culpabilidad después de comprar algo nuevo.

Curiosamente a esa edad fue cuando empecé a tejer, en un intento de encontrarme a mí misma, decidí comprar un par de agujas y un ovillo de lana. Y como ya os he contado muchas veces, aprender a tejer también me hizo reflexionar y coger el gustillo por las cosas hechas a mano y empezar a alejarme de muchas cosas superficiales.

El “clic” que me hizo cambiar

Cuanto más tejía, más tiempo pasaba pensando en mis cosas y más preguntas me hacía. Cambié el salir hasta las tantas y perder los fines de semana (y muchas horas de sueño), por ir a tomar algo con mis amigos y volver a una hora respetable. OJO, no quiero decir que hacer esas cosas sea malo, yo respeto las aficiones de todo el mundo, pero no puedes vivir de manera presente y consciente si todo lo que haces en tu tiempo libre va enfocado a dispersarte como persona. Sé que esa frase suena rara, pero no encuentro una manera mejor de explicarlo, no se puede huir de uno mismo ni vivir de espaldas a la realidad, al menos no si pretendes comprender tu naturaleza como ser humano. En ese momento, tendría unos 22 años más o menos. Era menos ignorante y ya no me interesaban tanto las cosas ni el aparentar. Empecé a trabajar con niños y bebés, cosa que me conectaba más con lo simple y me mantenía “a salvo” de las estupideces de los adultos.

Y llegó el verano de mi primer viaje en furgoneta. Fue algo que nunca me hubiera imaginado hacer. Pasar una semana sin una ducha (lo de no saber dónde podría ducharme cada día me inquietaba de una manera irracional), sin un espejo donde mirarme por las mañanas, estando 24h en la calle… vamos, como que no parecía que fuera para mí. Creí que lo pasaría fatal, jajaja.

Para mi sorpresa, fue la mejor experiencia de mi vida. Pasé una semana viajando, viendo muchos sitios nuevos, conociendo a gente diferente a mí, bañándome en el mar sin importar si iba despeinada. Lo de la ducha no fue un problema, y en vez de pensar en las cosas me centré en las experiencias. Me di cuenta de que se puede vivir de una forma distinta a la que nos han enseñado (y no necesitas una furgoneta, puedes vivir así en tu casa y en tu ciudad). Que junto a las cosas te venden un estilo de vida y una felicidad que son mentira. Y que todo eso es para engancharte, para que no te escapes del rebaño del consumismo. Como quieres cosas, necesitas trabajar más para poder tener dinero para comprarlas. Como luego esas cosas no te dan la felicidad (y tú creías que sí), el proceso se repite hasta el infinito.

Cuando cambié mi forma de consumir, empecé a encontrarme mejor conmigo misma y a ser más feliz. Simplemente. No estoy en el mundo para comprar cosas ni para tener el último modelo deloquesea, estoy aquí para disfrutar de una experiencia única de tiempo limitado (mi vida), y hay tantas cosas increíbles que no son cosas, que definitivamente mi obligación no es vivir para comprar y pagar facturas. Y la tuya tampoco, por mucho que se empeñen en vendértelo.

Acercarse al minimalismo para no minimalistas

Para mí todo este proceso de acercamiento al minimalismo ha ido ocurriendo de una forma muy natural a lo largo de los años. Es más, hasta hace un par de años no tenía ni idea de que tuviera un nombre, y todo lo había ido cambiando por instinto. Saber que el minimalismo existe ha hecho que me centre en seguir cambiando cosas, ahora sí, intencionadamente. Si te llama la atención este estilo de vida pero no sabes cómo ir implementándolo en tu vida, te recomiendo ir haciendo algunas cosas muy poco a poco. Insisto en lo de poco a poco, porque viviendo en un mundo capitalista no es fácil ir contracorriente y si pretendes pasar de 0 a 100 de golpe, te vas a estrellar.

– Intenta no comprar ninguna cosa sin haberlo meditado antes. Pon el freno y deja que pasen un par de semanas antes de comprar algo que quieres y que no es una necesidad. Te sorprenderás de la cantidad de cosas que no necesitas para vivir.

– Haz limpieza a fondo de algo. Si tienes mucha ropa, regala o dona lo que no te pones (tú sabes que hay muchas prendas que no usas), si tienes por ejemplo mucho material para manualidades, sé realista y regala buena parte de él (porque no tienes tiempo material en toda tu vida para gastar lo acumulado).

– Gasta en cosas como salir a cenar, probar restaurantes o visitar exposiciones, hacer un mini viaje… en vez de en comprar cosas. Piensa que ese dinero será una mejor inversión si te lo gastas en una experiencia que te apetezca.

– Sé un espectador consciente, sobre todo con los anuncios. Empieza a analizar lo que ves en publicidad y te darás cuenta de muchas cosas. Si parte del tiempo que dedicas a ver la tele lo sustituyes por leer o ver una película o serie en vez de un programa estúpido, mejor que mejor.

– ¿Hay cosas que no sabes si necesitas? Mételas en una caja, ciérrala y ponle la fecha. Guarda esa caja fuera de tu vista durante al menos un mes. Si no has tenido que ir a por nada de lo que había dentro, es que no te hace falta.

– Busca un hobby creativo que te llame la atención y apréndelo. Te conecta con tu interior y te ayudará a pensar sobre las cosas importantes (es una especie de meditación moderna).

– Haz una lista de las cosas que no son cosas y que te hacen feliz. La meta es hacer más de esas cosas.

Todo esto son formas muy simples de aproximarse al minimalismo sin tener que hacer un cambio radical en nuestra vida. Te servirán para saber si quieres profundizar más y te aseguro que te guiarán en lo que debes hacer después. El ser humano es minimalista por naturaleza, solo se necesita un empujón para poder reconectar con lo que nos rodea.


Después de todo lo que os he contado, resumo: soy minimalista porque me produce felicidad, me hace sentir bien de una manera que no había experimentado consumiendo. Necesitamos muy pocas cosas, pero nos han hecho creer lo contrario. Las experiencias importan, los objetos no. Y podría seguir, pero creo que para ser la primera entrada sobre este tema, ya es bastante ;)

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  • Ketty - Magnífico pots me a servir mucho para mi intento de nueva -vida minimalista. GraciasResponderCancelar

  • Ruth - ¡Vaya! Me ha sorprendido mucho como eras a los 18 años, ¿quién lo diría? Ni yo que soy una friki del maquillaje me hubiera gastado tanto!
    La verdad es que en este mundo que nos rodea es difícil darse cuenta del consumismo en el que estamos inmersos, lo mamamos desde pequeños. Me di cuenta de esto con mi armario,un día lo abrí y me di cuenta que no me ponía la gran mayoría de las cosas. No me considero minimalista pero desde hace unos años estoy siguiendo un proceso del que no me había dado cuenta, y he podido comprobar que he cambiado mucho.
    Ya no pongo la tele para nada (ni siquiera para tenerruido de fondo), me pienso mucho las compras de ropa que voy a hacer, invierto solo en cosas de calidad como ropa, alimentación, un buen restaurante, pasar tiempo de calidad con mi familia, mi chico y mis amigos. También he aprendido a decir “no” a planes que no me convenían nada y he apartado a gente de mi vida que solo me aportaban cosas negativas.
    Mi trabajo también me ha aportado mucho en este aspecto, soy terapeuta y trabajo con niños con diversidad funcional y personas mayores y te hace ver la vida desde un punto de vista totalmente diferente y a dar importancia a lo verdaderamente importante.
    Mi talón de Aquiles sigue siendo el potingueo pero estoy intentando ponerle remedio, aunque a veces no puedo evitar darme un pequeño capricho comprándome un pintalabios :D
    Al fin y al cabo, yo creo que con darse cuenta de aquello que no nos hace feliz y ponerle remedio aunque sea poco a poco, ya es un paso importante :)ResponderCancelar

    • Gemma - A ver, es que en cuanto compres una base de marca ya te has gastado 60€, súmale luego cualquier barra de labios o sombra y ya tienes otros 40€, ni te das cuenta de que te lo gastas. Y para mí era tan normal porque tu asocias que estás comprando cosas de marca y por tanto que estás comprando “bien” y que merece la pena. Es totalmente absurdo.

      Coincidimos en lo de la tele, jajaja, y me flipa la gente que no puede entender lo de la televisión XDResponderCancelar

  • Alberto - Que gran post!!! a mi me ha pasado algo parecido, me he dado cuenta de que no necesito muchas de las cosas que ya tenia, con la ropa y el armario capsula… Antes tenia millones de zapatillas, camisetas y apenas me las ponia! Ahora me lo pienso mucho antes de comprarme algo nuevo, aunque aún tengo algo de arrebato consumista/encaprichamiento, sobre todo con figuritas y cosas así que me hacen feliz cuando las compro pero que luego, pasado un tiempo ni las miro T^TResponderCancelar

    • Gemma - Bueno, lo de coleccionar algo es otro tema. No estoy en contra de coleccionar alguna cosa si eso te hace feliz, o si está limitado a algo concreto (que si coleccionas de todo, pues como que no, jajaja). Con la ropa me pasaba eso también, no tenía muchísimas cosas pero sí que más de una vez descubría camisetas que se me había olvidado que tenía y me sentía súper avergonzada, jajaja.ResponderCancelar

  • Patricia - Hola Gemma, ¡enhorabuena por el post! Hace mucho tiempo que pienso que gastar dinero en cosas no me hace más feliz pero hace poco que descubrí que cuando lo gasto en experiencias, sobre todo en viajes, lo que hago realmente es invertir en mí, en mi crecimiento personal.

    Hace un par de años que te sigo y ya he puesto en marcha el armario cápsula y la limpieza a fondo de cosas que no me eran necesarias. Voy a intentar poner en práctica el resto de tus consejos.

    Me encanta esta serie de posts.

    ¡Gracias!ResponderCancelar

    • Gemma - Siiiii, y no hay mejor inversión :D Es que todo eso te hace crecer y ampliar tu forma de pensar, no sé, no es lo mismo para nada que si lo invirtieras en comprar cosas.

      Me alegro mucho de que hayas empezado con el armario cápsula, cuanto más tiempo lo tienes, de más cosas te deshaces y menos necesitas.ResponderCancelar

  • Alicia - Me he sentido como si me estuviera mirando en un espejo. Aunque yo comencé llamándolo simplicidad voluntaria, al final las cosas y los nombres cambian pero la base es la misma. En nuestro caso tampoco vemos prácticamente la tele excepto series o pelis que cogemos prestadas en la biblioteca, hemos dejado de comprar libros y también vamos a la biblioteca y leemos mucho. Lo último es que nos mosqueamos con la compañía telefónica y hemos quitado el teléfono fijo, la tele que era obligatoria y no la veíamos e internet. Nos hemos quedado sólo con los móviles y si mis hijos necesitan hacer un trabajo bajamos al bar de abajo consumimos algo, charlamos con los vecinos y hacemos el trabajo. Por el momento la experiencia nos gusta aunque al principio nuestros hijos casi se mueren del sustoResponderCancelar

    • Gemma - Guau, eso es totalmente minimalista O__O Para mí también hay una gran diferencia en ver películas o series escogidas por uno mismo y no simplemente tener que tragar todo lo que sale de la tele (que el 99% de lo que hay en todos los canales es basura). Me estoy imaginando lo que tiene que suponer para tus hijos lo de quitar internet de casa y me parto de risa, jajaja.ResponderCancelar

  • Saray - ¡Amén!

    Me he visto a mí con los mismos años (coincidiendo que somos de la quinta jaja) empecé a trabajar también con 18, pero mi primer trabajo fue para pagarme las vacaciones, pero sí…el resto era por tener más y más de todo, y comprar a la gente lo “más mejor”

    El año pasado me recomendaron el libro de Marie Kondo y ahí cambió todo…me di cuenta de que no necesitaba el 80% de las cosas que tenía, después de haber hecho una dieta con la que perdí 30 kilos quería quitarme todo lo que no me hacía feliz y ¡menudo cambio! ahora toda mi ropa cabe en una cómoda, sólo compro lo que es necesario y vivo mucho más feliz.

    Esperando ansiosa el resto de entregas :)ResponderCancelar

  • Mapi - “No estoy en el mundo para comprar cosas ni para tener el último modelo deloquesea, estoy aquí para disfrutar de una experiencia única de tiempo limitado (mi vida), y hay tantas cosas increíbles que no son cosas, que definitivamente mi obligación no es vivir para comprar y pagar facturas. Y la tuya tampoco, por mucho que se empeñen en vendértelo.” ME ENCANTA!!!!

    Yo la verdad es que me di cuenta hace tiempo que me hacía mucho más feliz pegarme 5 días de viaje que salir todos los fines de semana de fiesta. Poco a poco voy redireccionando más el poco dinero que tengo en cosas que me llenan más, pero también es verdad que aún hay cosas materiales que me hacen muy feliz, (en estas últimas rebajas encontré una camiseta blanca que es pensar en ella y salirme una sonrisa, entiendo que este comportamiento tampoco es normal ni lógico..) La enseñanza continúa :)

    Gracias por el post, me ha encantado!!ResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Me encanta, me quedo con el último consejo ;)ResponderCancelar

  • Carolina - Me llevas muchos años de ventaja, a mí el clic me sonó hace relativamente poco. Y he aprendido hace menos aún a no tener tanto apego a las cosas (cierto que aún me cuesta con según qué cosas) por lo que me veo un poco identificada: produce felicidad (mucha). Lo que más me gusta es ver ciertos resultados, véase hacer las maletas para ir de viaje. Hace unos años hacerlas hubiera sido un sinfín de quebraderos de cabeza y tiempo invertido; hoy, tiempo estimado en prepararlo todo: 15 minutos. Ou yeah, minimalismo rocks!!ResponderCancelar

Armario Cápsula Otoño 2016 y consejos para hacer el cambio de temporada

Bienvenidos al armario cápsula (posiblemente) más aburrido de la historia. Bueno, no aburrido para mí, pero sí más mono tono y sin estampados. No sé cómo lo he hecho, pero al ver todas las prendas juntas en la app de Stylebook me he dado cuenta de que todo sigue la misma línea. Y claro, viniendo del armario de verano donde todo son colorines y estampados de flores, pues me ha chocado mucho, jajaja. Aún así, es muy yo. Reconozco que hay una gran diferencia en mi forma de vestir desde que uso la app que os he dicho, un mes más con ella puedo decir que merece la pena.

Como siempre, este armario es uno de los que más me cuesta hacer, porque el tiempo aquí es bastante cambiante en otoño y primavera. De día te puedes morir de calor con 29º y de noche te congelas con 15º, así que hay que tener un poco de todo para estar bien preparada. No olvidemos además que hay que llegar con este armario hasta el 21 de diciembre, fecha para la cual ya hará bastante frío y humedad. He mantenido mi truco de introducir prendas de la temporada anterior y de la siguiente en el armario (un par de vestidos para días de calor y ropa de abrigo para el fresquito).

Aquí están todas las prendas de mi armario cápsula para el otoño:

Armario Cápsula Otoño 2016 y consejos para hacer el cambio de temporada

Lo nuevo, lo que quiero renovar, los extras

– Antes de que empezara la temporada de otoño, compré un par de prendas para este armario: la sudadera verde oscura y el suéter aguamarina que hay al lado de la sudadera “Meow” (se ve más oscuro pero no he editado nada, está tal cual lo tengo en la app). El suéter ha sido un poco inversión, porque aunque es fino y la espalda es de tela de camisa (¡es precioso, ya os lo enseñaré!) está hecho de alpaca, así que es calentito y me durará varios años.

– La cazadora marrón está para renovar. El año pasado cuando la guardé me di cuenta de que la parte interior se había estropeado y no merece la pena intentar arreglarla por lo que me costó. Así que este invierno la usaré por última vez y buscaré una sustituta que me enamore. Si no la encuentro durante el invierno, el año que viene volveré a buscar.

– He decidido no incluir el cinturón que uso normalmente con algunos vaqueros dentro de las prendas del armario. Es una tontería teniendo en cuenta que solo tengo uno y que lo uso para que no se me caigan los pantalones, jajaja, y no para vestir.

– El recuento de prendas por tipo ha quedado un poco alterado, pero creo que me irá mejor así. 5 prendas exteriores en vez de 4, 2 completas en vez de 5 (los vestidos), 14 prendas superiores en vez de 10, 6 prendas inferiores en vez de 7, 2 bolsos en vez de 3 y 4 pares de zapatos.

– Me gustaría, tengo pensado, añadir un bolso de piel esta temporada. En plan bolso “para toda la vida”. He visto un par de modelos que me gustan pero tengo que ahorrar para ello y decidirme :P

– Como no tengo pensado comprar nada de ropa porque no la necesito, si me veo muy apurada o paso frío, que no creo, utilizaría las prendas extra para cambiar camisetas por jerséis más gruesos.

Sobrevivir dignamente al cambio de armario

Después de casi dos años con este sistema, hay cosillas que he ido aprendiendo para poder llevar mejor el cambio de armario, aunque yo no lo hago como tal, y pasar con éxito de una temporada a otra…

1. Es importante no comprar nada para guardar. Si no cabe en el armario o en el sitio donde tienes la ropa, simplemente no lo tengas. Recuerda, “no necesitas más espacio, necesitas menos cosas”. Idealmente, todo tu armario (la ropa de todo el año) debería caber en el mismo sitio y ser visible, así te ahorras guardar y sacar cada temporada y todo está a la vista. Yo lo tengo así y es un alivio total.

2. Lava las cosas de la temporada anterior antes de guardarlas. Una mancha que puede quitarse con agua se puede convertir en permanente si la dejas meses en la prenda. Además, no uses suavizante en el lavado de antes de guardar la ropa de temporada, los ingredientes del suavizante se degradan con el paso del tiempo y la ropa puede oler raro cuando la saques al año siguiente.

3. Aprovecha y deshazte de la ropa de la última temporada que ya no está para llevar. Lo viejo y estropeado, fuera.

4. Además, haz limpieza también de ropa de la siguiente temporada. Por ejemplo, cuando el otro día me puse a hacer el armario de otoño, retiré un montón de cosas de invierno. El mejor momento para hacerlo es ahora, porque aún no te has puesto esas prendas y el apego emocional es menor (y por lo tanto, más fácil discernir entre lo que está para tirar o donar, lo que ya no te gusta…).

5. Te recomiendo encarecidamente que si haces armario cápsula, tengas a mano una lista visual de las prendas escogidas, es mucho más fácil ver las cosas que imaginarlas. Si utilizas Stylebook como yo, la mejor forma de tener las prendas del armario organizadas y que no tengas que tener que mirar entre toda la ropa archivada, es crear una “Lista de equipaje”. Añade a esa lista todas las prendas del armario para esa temporada y ya las tienes a mano y sin liarte con las cosas del resto de armarios cápsula. Y si no usas esta app, imprime una hoja o dos con las prendas, al estilo de la imagen que he publicado en el post, pero en papel. Luego cuélgala en tu armario o guárdala en tu agenda.


Feliz cambio de armario, y ya os iré contando más sobre ese bolso y cómo invertir en prendas de más calidad para el fondo de armario ;)

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  • Ruth - Lo que me gusta este tipo de post! Al final he optado por hacer una lista en mi bujo, porque no encontraba una app tan chula como la tuya. Todavía no he terminado de confeccionar mi armario capsula, entre los exámenes y el gripazo que me ha dejado en la cama unos cuantos días no he tenido tiempo, aunque sí pude hacer una buena limpieza. Llevé al contenedor de ropa 3 bolsas llenas!
    Todavía estoy aprendiendo a hacer un buen armario capsula, pero me doy cuenta del apego absurdo que se tiene a veces con cierta ropa que llevas años sin usar o en mal estado y vas acumulando. Y eso que ya he hecho varias limpiezas grandes de ropa y parece que no acaba nunca. Al menos voy adelantando algo!
    Me encantará ver tus compras de calidad, yo estoy ahorrando para un buen chaquetón y una mochila de piel :)ResponderCancelar

    • Gemma - ¡Pues una lista también está genial! El caso es poder tener a mano una referencia rápida de las prendas para no perderse. Yo hago primero la lista en el bujo, con colores por categoría de prenda, y luego ya me lo pongo todo en la app (que menuda m**** que no haya igual para Android).

      Te doy toda la razón con lo de la ropa vieja… no sabes cómo de penoso estaba uno de mis jerséis favoritos. Ahora que lo he visto más fríamente, no sé cómo me lo he podido poner estos últimos años, jajaja. Me da vergüenza y todo.

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  • Leyre - Ay! lo que me está costando hacer este armario! en Madrid pasa igual, hasta noviembre hace mucho calor por el día pero por la noche empieza a refrescar…creo que me voy a dejar un vestido y camiseta de tirantes y cuando empiece el frío, frío cambiarlo por dos jereys extra.ResponderCancelar

    • Gemma - Sí, es el más difícil :( Por eso he dejado los dos vestidos y la falda, porque muchos días todavía puedo pasar con eso y una rebeca por las noches. Llevar manga larga aquí todavía es imposible…ResponderCancelar

  • Nika Vintage - Es una maravilla lo del armario capsula, como te admiro! Yo he renovado y donado muchísima ropa pero llegar al nivelazo tuyo seria una gozada, pero lo veo casi imposible!
    Por cierto por vía Face te mande un correo, no sé si lo has recibido, me gustaría proponerte una cosita!
    Un beso enorme!ResponderCancelar

    • Gemma - Guapa, te he escrito yo por FB porque no me aparecía nada, no sé qué habrá pasado pero no lo tenía en solicitudes ni nada ;)

      Lo importante no es llegar a tener solo 33 prendas, que para mí siguen siendo muchas porque a la vista está cuando hice el seguimiento de lo que me ponía y lo que no, que hubo cosas que no me puse en esos tres meses. Lo importante es quedarse con lo que nos gusta, nos sienta bien, etc. Y donar el resto o regalarlo o venderlo, eso ya significa mucho, ¡enhorabuena!ResponderCancelar

  • Carolina - En mi lista de tareas de esta semana estaba el cambio de armario. Y vengo dispuesta a hacer una limpieza brutal; ya he ensayado en casa de mis padres, así que creo que será éxito total ahora en casa ;)ResponderCancelar

    • Gemma - Jajajaja, ahí ahí, a deshacerse de lo que ya no nos ponemos :DResponderCancelar

  • Lilith - Que razón tienes en lo de hacer limpieza de armario de otras temporadas! El otro día conseguí recopilar un montón de cosas que no me ponía para llevar a donar sin que me diese ninguna pena.

    Por otra parte, me gustaría compartir mi experiencia; es la primera vez que intento hacer éste tipo de armario, y lo he dividido en porcentajes como sugieren en el Proyecto 333. Eso me ha ayudado a escoger la ropa que incluiré para el trabajo y la que usaré para mi tiempo libre en relación al tiempo que uso cada cosa. La verdad es que estoy algo nerviosa, pues como bien dices el tiempo es bastante cambiante en ésta época y es difícil anticiparse a lo que vendrá en unos meses, pero espero conocer mejor mis necesidades y conseguirlo :)

    Gracias por tus consejos, un beso!ResponderCancelar

    • Gemma - Lo he aprendido a base de fuerza, ¿eh? Pero es que si me pongo algo durante meses y luego pretendo donarlo o tirarlo porque está viejo… me cuesta horrores. Siempre aparece la sombra del “a lo mejor me vale para otro año más”. Y cuanto más grande es la prenda, más me cuesta porque es como que le veo mayor utilidad (no es lo mismo tirar una camiseta rota, que un jersey o chaqueta).

      Nunca había escuchado lo de los porcentajes, así que lo buscaré :D Supongo que más o menos debe ser igual que por número de prendas pero aplicado a distintos aspectos de lo que hacemos cada día. Espero que te vaya genial, ya verás como luego es muy liberador usar tan pocas cosas y cada vez dependerás menos de la ropa y lo que significa, ¡ánimo!ResponderCancelar

  • Clara - Gemma, veo que la app Stylebook no es gratuita, vale 3,99€. Merece la pena?ResponderCancelar

  • clara - Gemma, ya he visto en una entrada de julio que te parece una herramienta muy buena. Gracias por tu dedicaciónResponderCancelar

    • Gemma - ¡Hola! Bueno, venía a responderte igual, jajaja. Para mí sí que merece la pena. Si estás en otro sistema como Android, hay aplicaciones gratuitas parecidas, aunque según han dicho otras personas no funcionan muy bien (pero por probar no pierdes nada), creo que también en iPhone. Puedes probar si te resulta útil con una app similar y luego si ves que te convence, comprar esta. Pero vamos, por mi experiencia, que no soy una fanática de la moda ni nada, es muy útil para hacer armarios cápsula, maletas, llevar un control de lo que tienes en el armario por si vas de comprar y no sabes si te quedará bien con algo que ya tienes o si lo necesitas…ResponderCancelar

  • Blanca - Hola Gemma,
    si estas buscando un bolso para toda la vida no dejes de mirar la tienda que tiene una amiga mía en Etsy https://www.etsy.com/es/listing/247916016/rustic-leather-bag-boho-style-distressed?ref=related-7
    Hace unos bolsos brutales. Ella los diseña, busca las mejores pieles y controla todo el proceso de producción. Son súper bonitos, creo que te pueden gustar. Valen dinero, quiero decir que no son bolsos de 20 e. pero son baratos porqué son calidad 100% con unas pieles fantásticas :-)
    Perdona el entusiasmo pero es que estoy enamorada de sus bolsos, jajaja
    Ya me dirás si te gustan :-)
    Un petó

    BlancaResponderCancelar

    • Gemma - ¡Madre mía! Me acabo de quedar alucinando con los diseños… son preciosos de verdad, guau. Tengo ya dos modelos entre los que me estoy decidiendo, pero creo que voy a escribirle porque a lo mejor ella podría hacerlo parecido y ya se sabe, hecho a mano, mejor!ResponderCancelar