Japan Candy Box - Junio

Seguro que os acordáis del post que hice sobre la cajita Kawaii Box, ¿a que sí? Pues he vuelto a colaborar con ellos para enseñaros su otro servicio de suscripción: Japan Candy Box.

Japan Candy Box es una caja mensual llena de dulces, gominolas y chocolatinas japonesas. Cada mes te envían una cajita con un surtido de 8-10 productos para que pruebes las delicias del país nipón. El envío es gratuito y al igual que con la Kawaii Box, en unos 10 días estaba en casa.

¡Lo abrí corriendo y me encontré todo lo que habéis visto en la foto! Yo no soy de dulces, la verdad es que no suelo comprar nunca, pero cuando se trata de probar cosas que no venden aquí… eso sí que me gusta, soy súper curiosa :)

Os enseño todo lo que traía, algunos de los productos me han sorprendido totalmente, es un alucine la cantidad de cosas que inventan en cuanto a dulces. Me parece que los japoneses son muy originales para esto (y para la mayoría de cosas que hacen):

Japan Candy Box - June '15

Kabaya Fish/Frog Gummies – Esto fue lo primero que abrí y me dejó flipando, jajaja. Son unas gominolas de peces con diferentes formas, que corresponden a las etapas de desarrollo del pez. ¡Gominolas educativas! ¿Soy la única a la que le parece una idea buenísima? A mi me tocaron las de peces, aunque también había de ranas. Y estaban muy ricas, sabían a naranja y piña.

Japan Candy Box - June '15

Lotte Koala March Biscuits – Ay, esto me hizo mucha ilusión. Cuando yo era pequeña vendían estas galletitas rellenas de chocolate con forma de koala y me encantaban. Ahora sólo las encuentro de oso panda, así que me encantó que vinieran en la caja y las he guardado para una ocasión especial :)

Meiji Petit Bubblegum – Mini chicles con sabor a uva y un packaging monísimo. Son muy pequeños, así que para hacer un chicle de tamaño normal necesitas comer unos 5. Lo que más me ha llamado la atención es lo bien hecho que está el paquete. Aunque es de cartón, una vez abierto cierras una pestaña y los chicles no se salen. Mirad los detallitos:

Japan Candy Box - June '15
Japan Candy Box - June '15

Pokemon Pikachu Pretzels – Palitos de galleta cubiertos de leche, muy parecidos al Mikado que conocemos aquí (pero mil veces más ricos).

Dorayaki Japanese Hotcake – ¡Mi primer dorayaki! Tenía muchas ganas de probar esto y he de decir que me ha gustado mucho. No me imaginaba el sabor de la pasta de judía, me la imaginaba mucho más dulce… y no, es perfecta. Vamos, no me importaría sustituir el chocolate por esto :D

Yaokin Sour Paper Candy – Ni más ni menos que la versión japonesa de las “lenguas” de pica pica, ésta con sabor a Cola.

Japan Candy Box - June '15

Popin’ Cookin’ Neri Candy Land DIY Kit – Vale, otra cosa que me ha dejado con la boca abierta. ¡Esto es un kit para hacer tus propias gominolas! ¿Cómo os quedáis? Dentro de la cajita viene la pasta de colores, los moldes para darle forma… todo lo necesario. No sé si me van a salir tan bien como las que vienen de ejemplo en las imágenes de la caja, ya os las enseñaré, jajaja.

Japan Candy Box - June '15
Japan Candy Box - June '15

Puccho Mixed Fruit Chewy Candy – Estos caramelos están TAN ricos. Quiero guardarlos para compartirlos con mis amigos, pero no sabéis lo que me está costando. Son masticables como nuestros Sugus, pero de yogur. Y por dentro tienen gominolas de fruta. Cada uno es diferente y nunca sabes qué sabor va a tener por dentro. Mirad el detalle de los envoltorios, todos tienen dibujos distintos:

Japan Candy Box - June '15
Japan Candy Box - June '15

Marukawa Fusen Bubble Gum – Chicles redondos de fruta, a mi me han tocado los de fresa. Todavía no los he podido probar. La caja es igual a la que se vendía hace años, con su estilo retro.

Meiji Kotsubu Chocolates – Y por último, estos mini chocolatitos con fresa, que no sé por qué, me suena que aquí se vendía hace tiempo algo parecido. El caso es que sería capaz de comerme toda la caja sin pestañear, porque están muy muy ricos.

No había probado gominolas japonesas antes y estoy sorprendida con la experiencia. En general, me ha parecido que los japoneses cuidan un montón la estética y el empaquetado de las chuches, que prueban con sabores menos tradicionales… ¡me ha encantado la cajita!

Y ahora, si quieres ganar una Japan Candy Box, puedes participar en el sorteo rellenando uno o más campos del formulario (cuantos más completes, más opciones de ganar). El sorteo está organizado junto con Japan Candy Box y serán ellos los que envíen la cajita al ganador/a.

a Rafflecopter giveaway

¡Mucha suerte a todas!

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  • motagirl2 - Mola!! :3
    A mi me trajo un amigo golosinas de Mexico, y había unos caramelos de tamarindo que me dejaron alucinada!ReplyCancel

    • Gemma - ¿Pero por qué en todos los sitios hacen chuches tan guays y aquí no? Ahora me estoy imaginando el sabor de los caramelos XDReplyCancel

  • Petite Blasa - Madre mía, qué pintaza tiene todo, ¡con lo que me gustan a mí las chuches! Creo que me gustaría todo :D Ya nos contarás qué tal la experiencia de hacer tus propias gominolas, ¡suena interesante!ReplyCancel

    • Gemma - Jajaja, pues estoy pensando si hacer un vídeo del kit de las gominolas o algo parecido, espero que estén ricas también :PReplyCancel

  • Alhana - ¡Con lo que me gustan a mí las chuches japonesas! Me dan tanta pena que se acaben que guardo los envases vacíos, jajaja.ReplyCancel

    • Gemma - Estoy pensando también en guardar algunos de los envases, es que me parecen tan monos…ReplyCancel

  • Sole Silbando - Pero por qué lo habré leído a estas horas y yo sin comer. Ahora no me apetece comer, sólo atiborrarme a chucherías :S Estos japoneses son alucinantes, qué cosas inventan.ReplyCancel

    • Gemma - Jajajaja, no sabes el esfuerzo que hice para no comérmelo todo de golpe XDDDD

      Ahora, lo del kit DIY de gominolas me flipa, se les ocurren unas cosas.ReplyCancel

  • Maria - Madre mía, qué maravilla! No sabía yo de estas Japan box, me encanta la idea!! Y me has dejado con tantas ganas de gominolas que voy a tener que salir a la calle a comprar, que lo sepas.ReplyCancel

CAL Pickles

Y después de Minus, ¡era inevitable hacer un CAL para tejer a Pickles! Porque Minus no se puede quedar solo, necesita a su amigo para poder vivir muchas más aventuras. El patrón de Pickles también está diseñado por la genial Maria de De Estraperlo y volvemos a unirnos para este CAL :D

Muchas de las participantes del CAL de Minus nos habéis pedido a Pickles, así que durante agosto, para olvidar el calor, ¡tejeremos a Pickles!

Pickles

Pickles es el mejor amigo de Minus, le encanta leer, sobre todo libros de aventuras. Y sueña con ser un explorador cuando sea mayor. ¿Se puede ser más adorable?

Para hacer a Pickles necesitas tener un nivel intermedio de ganchillo (no te preocupes, si has hecho antes a Minus, estás lista), aunque ya sabes que las instrucciones de los patrones de De Estraperlo son súper completas y vienen acompañadas de un montón de fotos para que no tengas ningún problema. Además, estaremos en el grupo de Facebook del CAL resolviendo cualquier duda.

Pickles y sus materiales

Fecha del CAL

Tenemos todo el mes de agosto para hacer a Pickles tranquilamente. Como siempre, no ponemos fecha final, así cada una puede ir a su ritmo, que ya sabemos que muchas estáis de vacaciones, jejeje.

El patrón de Pickles

Para participar, lo primero que debes hacer es conseguir el patrón de Pickles en una de las tiendas online de De Estraperlo. Por ejemplo, en su tienda Etsy. El patrón está disponible en español e inglés, y es un mini libro lleno de instrucciones y fotos.

Materiales

Al igual que hicimos en el anterior CAL, te proponemos tres opciones distintas en cuanto a materiales para hacer a Pickles:

Lana Scheepjeswool Cotton 8: es la lana original con la que está hecho Pickles. Necesitareis un ovillo en cada uno de los siguientes colores: Lightgreen 642, Natural 501, Red 510, Dark Green 713, Grey 710, Turquoise 712, Light Grey 700 y un poco de negro para la nariz.
DMC Natura Just Cotton: un ovillo de cada en Nacar N35, Passion N23, Jaunen Indian Yummy 89, Turquoise N49, Green Valley N14, Gris Argent N09, Sable N03, más un poco de negro para la nariz.
Kit Pickles de De Estraperlo: si lo prefieres, puedes pedir a Maria uno de sus kits completos con todo lo necesario para hacer a Pickles. En la cajita encontrarás un mini libro con el patrón, ganchillo, ojos de seguridad, relleno, lana de algodón… ¡Así tu muñeco quedará igualito al original! Las participantes en el CAL de Minus tienen un 10% de descuento en el kit, así que si perteneces a ese grupo y quieres el kit de Pickles, escribe primero a Maria :)

Aquí tenéis algunas fotos del kit y su contenido:

Kit PicklesKit PicklesKit PicklesKit Pickles

¿Te apuntas a nuestro CAL?

Te estamos esperando con los brazos abiertos, ya sabes que cuantas más seamos mejor :D

Si ya tienes el patrón y has decidido tus materiales, lo único que me falta por decirte es que te unas al grupo de Facebook del CAL, donde resolveremos dudas y además nos lo pasamos súper bien.

Pickles and Minus

Desde ya puedes compartir tus fotos de Pickles (del proceso, de Pickles y de Minus juntos…) con el hashtag #picklesandminus.

¡Feliz fin de semana, nos vemos en el grupo del CAL!

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  • Marta G.G. - Yo me quiero apuntar sólo por tejer esos zapatitos!! Son tan monos!!ReplyCancel

    • Gemma - ¡No sé qué me parece más mono de toda su ropa! ¿Entonces Minus tendrá un hermanito? :DReplyCancel

  • Maria - Para el de Minus hice un Minus gigante, ahora para este no se qué hacer… Uno gigante no puedo porque no tengo cuerda de esos colores. Quizás uno miniatura? No se, no se, tengo que pensar…ReplyCancel

Mi historia con el punto

Cuando cuento cómo empecé a tejer la gente se sorprende bastante. En mi familia no hay nadie que haga punto o ganchillo. Mi abuela tejía cuando era joven, pero hace unos 30 años o más que no toca unas agujas, y nunca he podido hacer que me hablara sobre las cosas que tejía, ni siquiera cuando me siento con ella en el balcón y me pongo a hacer punto. Tampoco recuerdo haberla visto tejer jamás. El único contacto que he tenido con prendas de punto hechas en casa es el de las mantitas tejidas con restos de lana que aún hay en su salón. Esas mantas me tapaban de pequeña cuando dormía la siesta en su casa. Así que lo de tejer no me viene de familia, ni tan siquiera el interés por aprender.

Desde pequeña he sido una persona creativa y con mucha imaginación. Me gustaba dibujar y pintar, hacer manualidades… igual que con el punto, esto tampoco es algo que me venga de familia. Siempre estaba haciendo cosas. Cuando no eran dibujos, eran pulseras de hilo, cuando no, hacía muñecas de lana. Al principio no veía la relación entre tejer y las manualidades, pero con los años he ido dándome cuenta de que el punto es una actividad súper creativa (jugar con los colores y materiales, combinar técnicas, crear con las manos) y supongo que era cuestión de tiempo que aprendiera a tejer, como una forma de canalizar esa creatividad.

Tenía 18 años cuando compré mi primer par de agujas y un ovillo de lana. A esa edad, había abandonado todas las actividades creativas. La vida, supongo. No puedo decir que fuera una mala persona, porque no me portaba mal ni había tenido una adolescencia complicada (he sido siempre más tonta que otra cosa). Pero claro, como a casi cualquier persona de esa edad lo que me gustaba hacer era salir de fiesta, estar con mis amigos y mi novio, irme de compras y poco más. También trabajaba y tenía bastante independencia económica. Todo muy normal.

Entonces, ¿cómo me dio por aprender a tejer? Un día a principios de otoño estaba sentada en el sofá de casa, pensando en mis cosas, cuando me di cuenta de que la vida tenía que ser algo más. Algo me faltaba y no sabía muy bien qué era ni cómo podía arreglarlo. Pero el caso es que no me sentía feliz. Echaba de menos hacer cosas a mano. Y dibujar o hacer pulseras de hilo claramente no entraba en mis planes. En ese momento vi un anuncio sobre una colección de fascículos sobre tricot y pensé que podía probar a tejer. Esa misma noche empecé a buscar en internet y oh… descubrí el mundo del punto en blogs y foros americanos. Un universo nuevo se abrió ante mis ojos: una manualidad que requería de técnica, en la que se usaba lana (uno de mis materiales favoritos) y encima te podías hacer cualquier cosa que necesitaras. Todo el vocabulario de punto era desconocido para mi, pero me dio lo mismo, yo quería aprender a tejer.

Cómo empecé a tejer

Al día siguiente fui a una mercería y compré unas agujas y un ovillo de lana que me pareció bonito. Ni os digo la cara de alucine que tenía la dependienta cuando le dije lo que quería y la acribillé con miles de preguntas. En mi casa también se quedaron sorprendidos de que me hubiera dado por ahí (imagino que pensaban que probaría y luego se me pasaría). Pero yo busqué vídeos sobre cómo montar puntos, como tejer del derecho y del revés y cómo cerrar puntos. Y ahí que me puse, a veces con más acierto que otras.

A la semana estaba comprando los ovillos para hacer mi primera bufanda. Una bufanda que regalé al chico con el que salía por aquel entonces y que la pobre estaba llena de defectos. Por un lado tenía más puntos, por otro se estrechaba… pero parecía una bufanda y era calentita, jajaja. ¡No sabéis lo que me gustaría conservarla!

Desde entonces han pasado 11 años y yo he seguido tejiendo y aprendiendo por mi cuenta, siempre he sido autodidacta. Si hay algo que puedo decir es que tejer me ha cambiado la vida. Y me ha cambiado a mi. Al año de haber empezado me dejaron de importar muchas cosas y aficiones tontas. El punto te enseña a ser paciente y constante, te enseña concentración y matemáticas. Hace que tu creatividad pueda ser expresada y lo que ha sido más importante en mi camino: te enseña a estar en paz contigo misma y a conocerte mejor. Es una especie de meditación, no puedo describirlo de otra forma. Aunque claro, ¡también hay momentos en los que sólo quieres lanzas las agujas bien lejos! Como añadido, creas cosas con tus manos que dan calor y amor a otras personas, ¿hay algo mejor que eso?

Tejer te hace mejor persona. Te vuelves consciente de la realidad del mundo que te rodea, de lo que significa la artesanía y del valor de lo hecho a mano. Hace que te preocupes más por la naturaleza y en consecuencia, también por el resto de seres humanos. Miras de forma distinta las etiquetas de la ropa que compras y su precio, te preguntas por el origen de las cosas que ves en el supermercado… Podría seguir horas y horas, pero creo que os hacéis una idea :)

Nunca dejaré de hacer punto y ganchillo, lo tengo clarísimo. Puede estar de moda o considerarse algo anticuado, me da igual. Y nunca dejaré de recomendar a todo el mundo que aprenda a tejer. Aunque sólo sea por un tiempo, aunque no se convierta en tu súper poder, pruébalo.

¿Cómo y por qué empezasteis a tejer o hacer ganchillo? ¿Coincidimos en las cosas que nos aporta?

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  • Yoss - Este post es uno de mis favoritos. Quizás no me lo creerás pero últimamente he estado pensando mucho en tejer, ¿porque? por algunos motivos interiores.

    Con este post confirmo el querer y el empezar este año. Creo que me identifico mucho contigo Gemma, sobre ser autodidacta, una de las mejores y también duras formas de aprender, sin embargo, los resultados son asombrosos.

    ¡Eres una crack, sin + que decir! :)ReplyCancel

    • Gemma - Ayyy niña, ¡pues anímate! Que si quieres empezar yo te enseño :DReplyCancel

  • Patricia (Coselaluna en IG) - Qué bonito Gemma, me siento muy identificada contigo en lo que cuentas. Yo también soy autodidacta y siempre digo que mi familia se saltó una generación con esas cosas. Todo lo creativo me apasiona, me completa, y de hecho parte de mi familia esta en contacto con otras versiones de ese mundo (mi hermano @redcatillustration es ilustrador por ejemplo).
    Pero además a mi el punto me sirve como terapia (y soy psicóloga, jaja). Cuando estoy bien me templa y cuando vivo cosas mas chungas (y este último año ha sido durillo) me relaja y me sana.
    Además, me encanta conocer gente con la misma pasión y vivirla en comunidad tejeril.
    Y suscribo todos los beneficios que nombras del hecho de tejer!
    Un besote guapa.ReplyCancel

    • Gemma - Patricia, aunque no lo creas, me siento muy cercana a ti por muchos motivos y me acuerdo de ti muchas veces, así que no puedo coincidir más contigo en que el punto es una especie de terapia, al menos a mi cuando tuve depresión me ayudó mucho y desde entonces es una vía de escape para mi ansiedad. Había olvidado mencionar la cantidad de gente maravillosa que he conocido gracias al punto, entre ellas tú.ReplyCancel

      • Patricia - Solete, lo mismo puedo decir de ti. Te haces querer guapísima. Muack.ReplyCancel

  • Meeel - Pues en mi caso tampoco viene por verlo en casa. Como mucho los cuadros de petit point que bordaba mi madre. Pero siempre me han encantado las manualidades. Así que cuando te conocí, ya hace muchos años, no sé por qué pero recuerdo preguntarte qué me aconsejabas y lo intenté con las dos agujas pero sin éxito. Al poco tiempo empecé con el ganchillo y los tutos en youtube. Y como con todas las aficiones por esa época iban por rachas en mí, pues el ganchillo no fue menos. Creo que lo retomé para no abandonarlo hace unos 3 años ya y ahora he vuelto a retomar el punto. Recuerdo todo lo que te dije de es que me aburro y no me hallo y ahora solo puedo pensar que ese momento ya hace unos…5/6 años ???…no era el adecuado para esto. Y para qué engañarnos, te hace ser más paciente, a valorar de otra manera las cosas, te hace dudar de que sepas contar xD, te hace evadirte del mundo y también he descubierto a gente maravillosa. Supongo que lo que me queda por pedir es una granja de alpacas :)ReplyCancel

    • Gemma - Jajajaja, lo de que te hace dudar si sabes contar… No sabes lo que me estoy riendo, jajaja. Algunas veces he tejido patrones que te juro que me dejaron sin neuronas XDReplyCancel

  • Bertorulez - Me encanta tu historia Gemma y me siento tremendamente identificado, ahora hacer cosas a mano forma parte de mi dia a dia, forma parte de mí y me ha ayudado en infinidad de aspectos como ya publiqué hace poco en mi blog.
    Es increible como el mundo del craft te ayuda a valorar millones de cosas y como ver las etiquetas de una forma diferente como tu bien has comentado.
    Trabajar con la lana ha sido un punto de inflexión en mi vida que no cambiaría por nada en el mundo, una de las mejores experiencias jamas vividas.ReplyCancel

    • Gemma - A ti te sigo desde hace mucho, mucho tiempo. Es más, si no estoy equivocada, tenías un blog (no recuerdo si con el mismo nombre de ahora) cuando empezaste, y yo leía todo lo que escribías, a veces creo que estabas triste. Así que tejer y hacer ganchillo nos ha venido bien a los dos :*ReplyCancel

  • Carolina - Yo empece a hacer ganchillo cuando era muy chiquitina. Intente aprender con mi abuela, porque las dos somos zurdas. Pero lo abandone mucho tiempo. Hace tres anios, mi mejor amiga me propuso ir a un taller de amigurumi junto con otra amiga, por eso de hacer algo juntas. Y ahi le cogi el “gustirrinin”.
    No soy nada manitas ni soy capaz de crear algo de la nada. Pero es verdad que cuando estoy un poco angustiada, tengo la necesidad de tejer. Y eso me despeja la mente y me aleja de todo.
    Estoy contigo de acuerdo que es terapeutico 100%! :)ReplyCancel

    • Gemma - ¡Por algo hay que empezar! Y si cuando estás angustiada sientes esa necesidad, es muy buena señal :DReplyCancel

  • julio_elmundodeheras - Desde pequeño siempre he estado rodeado de telas y máquinas de coser, mi madre y mis tias son modistas. Siempre he sido una persona que le gusta crear cosas, dicen que tengo mucha imaginación y creatividad. Cuando tenía catorce o quince años se me ocurrió hacer punto, sólo recuerdo que vi un guante y se me metió entre ceja y ceja hacer unos, y los hice. La verdad no se como, alguién me tuvo que decir como se hacían los puntos. Cogí las agujas que había en casa de mi abuela, un ovillo de lana, y mirando el guante lo fui haciendo. Además de esto también hice algunas otras cosas, todas inventadas sin patrón. Pero las circustancias hicieron que dejara todo eso de lado. Hace unos años, cuando terminé la universidad tenía mucho tiempo libre, me apeteció crear muñecos de fieltro, y motivado por mi novia los hice. A partir ahí descubrí los amigurumis, y el crochet me encantó. Actualmente estoy pasando el verano rodeado de lanas, hilos, agujas, telas, máquina de coser… Hace unos meses se me ocurrió volver a tejer a dos agujas, ya tengo algunos proyectos en mente.ReplyCancel

    • Gemma - ¡Qué suerte, Julio! Crecer así tiene que ser una pasada :DReplyCancel

  • Valentina - Gemma me siento totalmente identificada! En mi familia nadie ha sido de artesanías ni manualidades. Sin embargo de pequeña estaba todo el rato dibujando y haciendo pulseras de hilos. Un verano con 16 años hasta hice un cómic de Anna Frank. Luego lo dejé y cuando empecé a trabajar tuve la necesidad de volver a conectar conmigo misma y empecé con el macrame, hasta llegar a aprender de forma autodidacta a tejer en ganchillo y punto. Y estoy tan feliz! Gracias por compartir tu experiencia! Yo tampoco lo dejaré nunca más… me da igual si está de moda o no! :)ReplyCancel

    • Gemma - Pues sí que se parece nuestra historia, sí :D

      Pero aprender macramé por tu cuenta, uf, ¡eso lo veo mucho más complicado que aprender a tejer!

      Me ha hecho gracia lo del cómic, porque yo escribía libros e historias cuando era jovencita.ReplyCancel

  • Hiro - Pues yo aprendí con mi abuela, una suerte, pero sólo lo básico. Lo demás como tú por la red y el gran enganche llegó cuando descubrí que era ideal para parar el tembleque que me daba la medicación y mantenía la mente ocupada. A mi también me da igual que esté de moda, creo que es una adicción que no querré dejar nunca ;-)ReplyCancel

  • Sta.Pérez - A mí me enseñó mi abuela cuando era pequeña, pero como a ti cuando llegué a mi adolescencia me interesaban otras cosas. Hace unos años lo retomé y desde entonces no he parado. A mí tejer me ha enseñado a ser muy paciente, antes no lo era y me encanta inventarme mis propios diseños y patrones, y aunque hago y deshago mil veces no me importa. Yo también espero tejer durante toda mi vida aunque es verdad que hay momentos que necesito tirar las agujas.
    BssReplyCancel

    • Gemma - ¡Vivan las abuelas tejedoras! Ay, lo de inventarse los patrones es lo más, yo creo que cuando te das cuenta de que puedes modificar y hacer lo que te da la gana, te sientes un poco más libre con la lana :DReplyCancel

  • Tania - Qué bonita historia, Gemma. En mi caso, cuando era muy pequeña, mi abuela materna que era modista, me enseño a hacer punto y ganchillo. Por aquel entonces las dos agujas se me daban mejor que el crochet. Luego, poco a poco, fui dejándolo a un lado y olvidé cómo se hacía, y mi abuela ya no podía enseñarme de nuevo porque había perdido mucha vista y luego falleció. Con el tiempo y el estrés de los exámenes en la universidad, de pronto un día quise aprender a tejer de nuevo, y conseguí aprender a hacer crochet por mi cuenta, pero no había forma de conseguir hacer punto con dos agujas. He hecho bastantes cosas de ganchillo, pero lo de no conseguirlo con las dos agujas era una frustración para mí. Después conocí tu blog y de alguna manera conseguiste insuflarme la energía que necesitaba para intentarlo de nuevo y esta vez por fin, conseguirlo. Ya te he dicho en algún otro comentario que haberlo conseguido es gracias a ti, así que no puedo más que estarte agradecida por el trabajo que haces. Esta, es una afición preciosa, lleva mucho tiempo y mucho trabajo, pero el resultado sin duda merece la pena muchísimo. Ahora cuando tejo pienso mucho en mi abuela, y en lo que me gustaría que viera que he vuelto a tejer después de tantos años y también me hubiera gustado que me enseñara a coser, pero no se puede tener todo. Seguramente en el futuro (y ya he visto que en esto también tienes algún que otro tutorial), intentaré hacer mis pinitos con la máquina de coser.

    Un abrazo,

    Tania.ReplyCancel

    • Gemma - ¡Tania, que bonitooo! Me has emocionado con tu historia <3ReplyCancel

  • Nika Vintage - Lo primero, decirte que adoro el nuevo look del blog, me parece una preciosidad!! Felicidades!! Y segundo, me encanta notar la pasión con la que hablas, transmites amor por lo que haces y eso se nota en tus creaciones! Yo curiosamente hago alguna cosa que otra solo cuando voy a ver a mi madre, me siento segura con ella y sé que cuando meto la pata con la labor ella me ayuda y me la corrige(seguro que significa algo).
    Muchos besos!!
    NikaReplyCancel

    • Gemma - ¡Muchas gracias guapa! Y cuida bien a tu mami, no sabes el tesoro que es tenerla ahí para cuando lo necesitas ;)ReplyCancel

  • Efwyon - Hola … Yo aprendi a hacer punto y ganchillo con mi madre. Ella y mi tia alla por los 80s abrieron un tienda de lanas en los bajos de casa de mis abuelos. Creci rodeada de lanas, agujas y ganchillos.
    Cuando la moda de entonces pasó y se tuvo que cerrar la tienda lo dejamos un poco apartado y solo usabamos la lana que nos sobró para hacer mantas mientras veíamos la tele. Después lo fuimos dejando a mi madre le dolía la vista y yo lo fuí abandonando. Pero hace unos años lo retomé con más pena que gloria porque soy muy poco constante, además descubrí tu blog que ha sido y es fuente de inspiración para mí.
    Ahora sigo con ello, aprendiendo lo que no sabía con los magníficos tutoriales que hay en la red, de forma lenta pero constante. Me relaja y me hace sentir bien.
    Muchas gracias por todo lo que ofreces y los ánimos que das.ReplyCancel

    • Gemma - ¿¿Una tienda de lanas?? Eso sería mi sueño… cómo mola. Yo creo que el punto está muy arraigado en ti, con tantos recuerdos e historias, sólo tienes que darle una oportunidad. Y muchas gracias a ti por leerme.ReplyCancel

  • anne - mi inicios se parecen mucho a los tuyos, me encantaba manualidades, dibujar, pintar (probe sobre seda), hacer pulseras de hilos y cuentas, macrame, etc … lo k si aprendi a tejer y ganchillear con miabuela, cosa k con el tiempo deje -la famosa adolescencia no da pa estas cosas!!-, pero al kedarme embarazada, tuve k dwjar de fumar, y como tu, vi el anunciode estos fasciculos en la tele e hizo clic en mi cabeza : k mejor manera de ocupar mis manos y hacerles a mi futuros bebe unos patucos y peluches, y gorros, gantes, bufanda, rebekita, etc!!! fue entonces cdo me dio la fiebre del tejer, y sigo enganchada a ello y ver blogs y fotos, tutoriales, inspiraciones y demas cosas en internet. me da mucho por los amigurumis ahorak mi hijo tiene 5 años.ReplyCancel

    • Gemma - Otra historia bonita por aquí, gracias por compartirla.ReplyCancel

  • debocados - Yo añadiría que, aparte de regalar a otras personas calor y amor, también estas regalando tu tiempo. Tiempo muy valioso que le dedicas a esa persona, eso me parece ¡¡la leche!!. Yo comencé con mi abuela hace mucho, mucho tiempo (pero mucho, mucho), pero lo dejé. No volví a acercarme a unas agujas hasta que te conocí y me apunte a un curso gratuíto que impartías a través de Artesanio. No voy a dejar de agradecerte eso nunca Gemma. Adoro tejer (aunque no pueda dedicarle todo el tiempo que me gustaría) y tampoco creo que deje de hacerlo nunca.

    Muy bonita historia, mil muasssss :)ReplyCancel

    • Gemma - Mi niñaaaaa, ¡no sabes la ilusión que me hace a mi haberte conocido gracias a aquel curso! Y bueno, que al final nos hayamos podido conocer en la vida real (y hasta tejer un ratito juntas en la habitación del hotel, jajaja). Siempre lo digo y no sé si os lo tomáis en serio, pero a las que os conozco desde el principio os tengo un cariño especial, para mi sois mis amigas y hermanas de lana :DDDDReplyCancel

  • Marta G.G. - Yo aprendí a hacer ganchillo hace unos 6 años. Coincidió con una época crítica en el trabajo (que acabó con el cierre de mi empresa). Encontré un sitio maravilloso donde aprender y además con un grupo de gente fantástico. En aquel momento, me ayudó mucho tener la mente ocupada con el ganchillo. Abrí el blog y empecé a conocer gente con blogs similares.
    Un par de años después, o así, llegó tu fantástico curso online gratuito. Ahí cambié el ganchillo por las dos agujas. En seguida me lancé a hacer todo tipo de cosas,sin miedo. Y a día de hoy sigo totalmente enganchada….ReplyCancel

    • Gemma - Cuando empecé, bueno, al poquito de haber empezado, unos dos años o así, iba los fines de semana hasta Valencia para tejer con las chicas de Valencia Knits. En realidad era una locura, coger el tren por la mañana, pasar allí unas horas y luego vuelta al tren hacia Alicante. Pero valía mucho la pena. Creo que fue crucial para coger el gustillo al punto, para motivarme, todo gracias a las compañeras (con algunas mantengo la amistad).

      Espero que nos queden muchos años de punto y lana por compartir :DReplyCancel

  • Melma - Me encanta esta entrada ¡Qué guay poder saber cómo empezaste! Me sorprende mucho que dieras con las lanas y el punto sin verlo en casa jejeje Yo no creo que hubiera tirado por ahí, quizás por cualquier otra actividad manual y creativa que requiriera menos paciencia XDD

    En mi casa tejer es algo que hemos visto de siempre. Mi abuela nos enseñaba ganchillo por las tardes a mi hermana y a mí, y mi madre siempre nos ha tejido rebecas, jerseys y bufandas. Mi abuela fue la de meternos el gusanillo, mi madre es un desastre de profesora jajaja Es más, yo odié mucho tiempo las dos agujas por ella :P

    Ahora soy yo quien enseña a mis niñas, ganchillo por el momento, con las agujas de mi abuela y sin su paciencia ¡Que le vamos a hacer! Debe de ser algo que sólo tienen las abuelas de mi familia!

    De tejer he aprendido a no correr, a pararme y a disfrutar, a cerrar los ojos y oler y tocar y no estar ni allí ni aquí, sólo en ese instante, sólo tejiendo. Eso te hace quitarle importancia a las cosas que de verdad no la tienen, a respirar, a ser consciente de quién eres y de que quieres.
    Pero lo que más me gusta es saber que no soy yo sola, sino que hay más personas a las que les aporta y les hace feliz.
    Yo tampoco dejaré de tejer nunca :)

    Mil besitos y gracias por esta entrada tan bonita!ReplyCancel

    • Gemma - Jajajaja, me ha encantado tu historia. Que sepas que no eres la única con lo de tu madre, hay mucha gente que me ha dicho lo mismo, que tenían manía al punto por lo que les había intentado enseñar su madre XDDD

      Debe ser muy bonito poder enseñar a tus hijas, ver cómo tienen interés por lo que tú haces… cuando trabajaba en la guardería, siempre estaba tejiendo, y los niños me preguntaban mucho. Les relajaba verme tejer y era una sensación muy guay :DReplyCancel

  • Maite ParafernaliaBlog - Yo también empece a tejer bastante de mayor, como hace 3 años, aunque es cierto que me llamaba desde mucho antes. Eso de poderte hacer tus propias prendas me ha tirado siempre mucho ;)

    Y al igual que tu, de forma medio autodidacta medio cursos online ( en los tuyos he aprendido muchísimo) así que me siento muy identificada con todo lo que cuentas.

    Es una técnica maravillosa. Me encanta todo lo que lo rodea. La tranquilidad, la paciencia, el aprendizaje y superación que conlleva cada nuevo proyecto… y lo mejor las prendas que creas y el orgullo con el que se lucen.

    Genial la entrada

    BesitosReplyCancel

    • Gemma - ¿No te parece un reto? Cada vez que empiezo un nuevo proyecto me siento un poco como una exploradora, jajajaja, es muy tonto, pero lo de estar siempre aprendiendo es algo que me motiva un montón.

      Me alegra que nos hayamos conocido gracias al punto :DReplyCancel

  • SaMtRoNiKa - Hola :) hacía tiempo que no dejaba un comentario ^^ que de historias bonitas estás recopilando jeje pues yo mi primer contacto con la lana fue de pequeña en casa de mi abuela, que me enseñaba a hacer cadenetas, ella ha tejido muchísimo, tanto a ganchillo como a dos agujas aunque nunca me enseñó. Dibujar siempre he dibujado, ya lo sabes y las manualidades también siempre han estado allí y me dio por el fieltro, la arcilla polimérica y luego aparecieron los amigurumis y tuve que aprender si o si, así que cogí una lana super cutre, los ganchillos de mi abuela y a base de vídeos y paciencia empecé a aprender, a dos agujas aún estoy en proyecto pero el que haya querido aprender es gracias a conocerte a ti, he aprendido con algunos de tus vídeos y espero no dejarlo, aunque voy a rachas :)

    Besos!!ReplyCancel

    • Gemma - Cuanto tiempo ;)

      Me dais una envidia las que habéis aprendido o tomado el primer contacto con vuestras abuelas… ains. Y tú que tienes esas manos, que todo lo que haces te sale bien (vamos, solo hay que ver las primeras cosas que tejiste, PERFECTAS), aunque lo cojas a rachas, espero que tampoco lo dejes nunca. Un besote, guapi,ReplyCancel